[Novela online] Llave 108

6 posts / 0 nuevos
Último post
Imagen de JeshuaMorbus
#1
Si alguien quiere abrir el camino... 
...haz que desee lo que tú desees, dice Carl.
...mátalo, dice Sofía. 
...espera, dice Tahuil.
 
De una forma u otra, [b]el camino debe permanecer cerrado[/b].
 

Llave 108

 
 
Escritor / guionista: Jeshua Morbus

Tercera parte: Rutina
Capítulo 7 - El ojo
Imagen de JeshuaMorbus
¿Alguna vez os habéis preguntado cómo es la rutina habitual de estos tres personajes? He aquí un "día normal" del taimado Carl F. J.... 

Cita:
¿Conocéis esa nefasta sensación que nos da cuando algo se escapa por completo a nuestro control? No me refiero a lo que nos ocurre cuando se nos cae un plato al suelo o resbalamos en una placa de hielo para ir a parar, irremediablemente, al suelo. Hablo de situaciones en las que ni siquiera sabes lo que está pasando pero no quieres que ocurra. 

Cuando tu hijo desaparece de tu vista para no volver a ser visto. 

Cuando la máquina en la que tanto confías, decide traicionarte en el peor de los momentos. 

Cuando empiezas tan feliz un día cualquiera y ves que la suerte se ha despertado de tal humor y te ves desposeído de tu empleo, tu casa y tu esposa… 

Adorable desesperación, la llamo yo. 

Y soy un experto en provocarla.


Capítulo 7 - El Ojo
--------------------------------------------
Quien no tiene cara, tiene voz.
No dejéis de visitar la revista ¡No lo leas!. Semanal, puntual y, ante todo, gratuita y cargada de novelas.
Imagen de JeshuaMorbus
De nuevo, volvemos a encontrarnos con el bien intencionado Tahuil, alias, "Sujeto T"... 

Cita:
Ya habían pasado más de tres horas desde que le mandaran llamar. La paciencia de la señora Agnes empezaba a flaquear. No era para menos, con los chillidos salvajes que le llegaban desde el piso superior que minaban su moral por instantes. 

El té se le estaba acabando, así como la ginebra, bebida que se había prometido tomar con moderación pero que, por las mismas razones por las que ahora dormía en la sala de estar, había empezado a consumir con mayor asiduidad. Qué remedio, cuando no podía apartar la vista ni huir de ello. Aún se tenía como una persona decente, al fin y al cabo. 

La madura mujer pasaba el rato, intentando evadirse de la realidad, ya mediante libros, ya mediante la botella cuando, por fin, alguien llamó a la puerta. Las últimas luces de la tarde chocaban contra las paredes de ladrillo e indicaban a los viandantes que ya era hora de retirarse a sus hogares. Sin embargo, el carruaje que acababa de llegar traía a alguien que no iba a dormir en toda la noche. El recién llegado se encaminó a la entrada de la casa maletín en mano y dejó a su acompañante encargarse del resto de su equipaje. 

—¡Chico! ¡Ven aquí! —reclamó el sacerdote. A pesar de su fama y prestigio, era evidente que era realmente joven para haber logrado pasar por el seminario y varios conventos. Tal era su talento para solucionar esta clase de problemas. Sus cabellos negros no tenían rastro de canas; su frente estaba lisa, sin arrugas a vista, lo que denotaba su frialdad y precisión; las gafas, su eterna documentación y el resto de su cuerpo, un tamaño considerable, a pesar de su delgadez. Con todo, impresionaba desde su juventud, hasta el último de sus duros ademanes—. ¡Quien tiene que ayudarme a llevar esto eres tú, no esta pobre señora! 

Se refería, cómo no, a los dos enormes maletones que había traído consigo. Le llegaban a las rodillas y su contenido era inescrutable. No habría tenido problema alguno en cargarlos él mismo, aunque era de suponer que su ayudante no cobraba sólo por llevar mensajes aquí y allá.


Capítulo 6 - El signo de los tiempos 

Ahora, en lugar de con ilustraciones, con una canción de Fazel RB. No dejéis de escucharla y de visitar su canal en Youtube.
--------------------------------------------
Quien no tiene cara, tiene voz.
No dejéis de visitar la revista ¡No lo leas!. Semanal, puntual y, ante todo, gratuita y cargada de novelas.
Imagen de JeshuaMorbus

El día era uno vulgar, como cualquier otro: los mineros, iban a sus minas, los encargados de las fundiciones, separaban las impurezas de las menas; las mujeres se encargaban de sus hogares; los niños iban a la escuela; el párroco seguía tañendo la campana y, en general, nadie había detenido su actividad. El único cambio era que todo era por y para la terrible Familia Keystone. Todo era apariencia, tenía como objetivo sólo el no llamar la atención de los pocos viajeros que se cruzaban con ese polvoriento pueblo. Cuantos deseaban quedarse, se encontraban con que no había hoteles ni lugares de paso y, por lo general, tenían que dormir al raso fuera de la ciudad. 

O dormir en el cementerio. Todo dependía del voluble carácter de los Keystone. 

Así pues, ya llevaban tres semanas allí, sin llamar la atención a las lejanas poblaciones vecinas. Los mineros ya estaban agotados de trabajar hasta la exhasperación a cambio de ínfimos platos de comida pero, a pesar de todo, la zarpa de hierro de los Keystoone les impedía rebelarse. ¿Qué podían hacer ellos con sus picos y palas contra todas sus armas? Colts, Winchesters, cuchillos que bien sabían manejar todos los miembros de la familia, sables, la misma dinamita que los mineros utilizaban en los túneles y, la joya de la corona, esa máquina de escupir fuego del brutal Jonas que habían robado al ejército durante la guerra de secesión: una ametralladora Gathling. 

Fueron tan lejos, que la mayor parte de los edificios del lugar estaban minados. ¿Puede haber algo más espantoso que ver a tus hijos ir todos los días a una escuela que podría estallar por simple capricho de esa panda de locos? No tenían armas y esa tropa de idos se había asegurado de que nadie movería un dedo sin su permiso. Por eso, la rebelión no se daría nunca. 

O eso pensaban los Keystone. Al menos, hasta que vieron el cadáver del siempre inteligente Jasper tirado en mitad de la calle principal. Un tiro le había atravesado la frente y, por lo visto, no había tenido tiempo de siquiera alzar su arma. 


Si queréis leer el resto, seguid este enlace: 

Capítulo 5 - Barbatos
--------------------------------------------
Quien no tiene cara, tiene voz.
No dejéis de visitar la revista ¡No lo leas!. Semanal, puntual y, ante todo, gratuita y cargada de novelas.
Imagen de JeshuaMorbus
21 de enero de 2013, nuevo capítulo:

Capítulo 4 - El dilema del prisionero
--------------------------------------------
Quien no tiene cara, tiene voz.
No dejéis de visitar la revista ¡No lo leas!. Semanal, puntual y, ante todo, gratuita y cargada de novelas.
Imagen de JeshuaMorbus
Nuevo capítulo de Llave 108:

Capítulo 3: ...espera
--------------------------------------------
Quien no tiene cara, tiene voz.
No dejéis de visitar la revista ¡No lo leas!. Semanal, puntual y, ante todo, gratuita y cargada de novelas.