Aprender a ver antes que a dibujar

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Bellasdraws
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BASES DEL DIBUJO: Aprender a ver
Estoy realizando una serie de entradas sobre el aprendizaje del dibujo, centrándome en esas bases que muchos principiantes suelen pasar por alto. Esta es solo una de ellas, y si noto interés seguiré publicando más.
 
En la parte superior de la imagen aparece una fotografía de un ojo humano, perfectamente definido, con todos sus detalles anatómicos: iris, pupila, pestañas, pliegues, brillo, incluso la humedad en el lagrimal. Abajo, en contraste, vemos un dibujo en proceso: apenas unas líneas que delimitan la forma del ojo, y un lagrimal dibujado con una inclinación marcada de casi 45 grados.
 
Aquí surge lo que suelo llamar “ceguera parcial”: el dibujante tiene el ojo frente a él, incluso lo está copiando, pero su percepción no es lo suficientemente aguda como para registrar la verdadera inclinación del lagrimal o como es la curvatura del iris. En lugar de observar, se limita a reproducir lo que cree que “es un ojo”. Es decir, recurre al símbolo mental que guarda de cómo “se supone” que debe ser un ojo, en vez de traducir fielmente lo que ve.
 
Este fenómeno es muy común en quienes empiezan a dibujar: la mente impone esquemas prefabricados sobre la observación. El problema no es la mano ni la técnica, sino la incapacidad de “ver” de manera consciente y objetiva. Da igual cuanto lo detalles, siempre va a estar mal dibujado, muchos principiantes creen que un dibujo mejora a medida que acumulan detalles, cuando en realidad esos detalles solo acentúan un error de base.
 

Esto se acentúa aún más cuando se trabaja con color. Muchas personas recurren a paletas con fondos neutros porque así es más fácil para el ojo comparar y mezclar los tonos hasta obtener el que necesitan. Pero el fondo neutro no es la solución real al problema, solo una muleta. La raíz sigue siendo la misma que en el dibujo: falta de percepción visual. Al igual que con la forma de un ojo, no basta con “creer” que ves un color, tienes que observarlo de manera consciente y entrenar la vista para reconocerlo en su contexto.

Aprender a dibujar exige primero un cambio de percepción. Es necesario romper la “ceguera parcial”, dejar de fiarse de los símbolos mentales y comenzar a observar con precisión, con paciencia, hasta que lo que está delante se muestre como es, no como lo imaginamos.