12. Ciencia Ficción. La Aventura de Leona y Escorpión.

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#1
12 es el orden en que fue acabado el borrador de novela corta, cuanto más bajo sea más viejo, quizá en los últimos haya mejorado.
 
Luego pongo el género, Ciencia Ficción, y el título.
 
La Aventura de Leona y Escorpión.
 
Este borrador tiene unas 30 600 palabras en 25 capítulos.
 
Pongo los tres primeros capítulos:
 
 

Capítulo 1. Mal día.

 

Aitana se despidió de su marido Fermín y se dirigió al aerodeslizador para buscar a sus hijos ya que era miércoles, el último día de clase para los chavales, y en el planeta Venco solo había colegio de lunes a miércoles excepto en la capital planetaria, Manya.

 

Mientras Fermín se desplazaba al bosque a cazar un rato, que era su trabajo y el motivo por el que vivían lejos de cualquier asentamiento, Aitana conducía durante casi una hora hasta el pueblo más cercano, Aldea Nuevatres, donde sus hijos Leona y Escorpión daban clase en un instituto en el que dormían y comían los tres días que tenían clase.

 

La caza con su carabina láser no fue mal, gracias a que tenía un territorio de caza de doscientas cincuenta hectáreas en las que había un bosque, manantial y varias praderas para pastar a las que acudían diversos tipos de animales, llevaba un par de corzos, introducidos desde La Tierra, cazados cuando apareció lo que sería el plato fuerte de la tarde, un Trazarnox, enorme carnívoro que tenía afición por los animales introducidos por los humanos ya que eran más fáciles de cazar para él.

 

Fermín respiró tranquilo cuando lo vio venir, había que mantenerse calmado, habría olido la sangre que salía de los huecos hechos por las armas láser en los corzos y habría venido siguiendo el rastro.

 

El hombre tenía que esperar a que se acercara más, para que su carabina láser pudiese atravesar la durísima piel de la bestia de seis metros de longitud y dos de altura, con una mandíbula repleta de afilados colmillos.

 

Una vez de más joven Fermín se asustó, disparó anticipadamente, falló, el Trazanox corrió enfurecido hasta donde estaba, él tuvo que huir como pudo y la enorme bestia se comió lo que había cazado y destrozó la aerocamioneta donde cargaba las piezas cazadas.

 

Pero esta vez el hombre tuvo más paciencia y experiencia, el momento llegó y fiu, el rayazo láser atravesó el cráneo de la bestia liquidándola aunque ella no lo supiese y continuase avanzando unos metros más hasta acercarse peligrosamente a la aerocamioneta.

 

Fermín cogió su comunicador por si su mujer y los chavales habían vuelto y por suerte para él habían vuelto y estaba en rango, les pidió que fuesen a las coordenadas en las que estaba y que le ayudasen a sacarle la piel y a trocear la carne en cachos que pudiesen llevar.

 

Leona, que tenía dieciséis años, protestó enérgicamente alegando que estaba cansada, pero Aitana dijo que era el trabajo de sus padres y que de momento tenían que ayudar, cuando se hiciesen mayores de edad ya harían lo que quisiesen.

 

Escorpión a sus quince años era más tranquilo, detestaba igualmente el trabajo de limpiar la caza pero como sabía que no quedaba otra opción, se puso los cascos para escuchar música electrónica cañera durante el viaje en aerodeslizador y durante el trabajo que tenían por delante, menos mal que lo había cargado en el instituto antes de venir pensó para si.

 

La familia se puso con la bestia y al de dos horas los padres se fueron con la aerocamioneta totalmente cargada dejando a los hijos que continuasen el trabajo, cuando estos regresaron sus hijos habían terminado, todos ayudaron a subir la carne y el padre se llevó el vehículo más pesado y la madre a los hijos con el aerodeslizador.

 

Cuando ya había descargado toda la carne y las pieles en el almacén que había cerca de la cabaña de invitados se fueron a la cabaña principal y algo inquietó a los padres, era el sonido de la alarma del radar, una nave sin el transpondedor avanzaba hacia allí desde hacía minutos, pero como habían estado lejos de allí no se habían percatado, apenas quedaban diez minutos hasta que llegase, Fermín mandó a su mujer al armero y envió un mensaje a Aldea Nuevatres para que pidiese una corbeta policial lo antes posible.

 

Cuando regresó la mujer con cuatro carabinas de caza le dio las dos más viejas a sus hijos y les ordenó que fuesen a la cueva que había cerca del manantial a toda prisa, que no saliesen de allí hasta que ellos fuesen o pasados dos días.

 

Leona cogió su arma y fue a la cocina a por algo de comida y agua corriendo, Escorpión cogió también su arma y fue a por unos sacos de dormir y un comunicador, segundos más tarde ambos, a pesar de estar cansados, corrían como locos hacia la cueva.

 

Pasados siete minutos y a medio camino los hermanos empezaron a escuchar disparos desde donde venían, Escorpión se giró instintivamente y quiso regresar, pero Leona le cogió del jersey y le dijo que a donde iba, que debía obedecer a los padres.

 

El hermano dijo que ella no solía hacer caso, pero cuando vio la dura cara de su hermana supo que aquí no había otra opción que obedecer.

 

Se instalaron el cueva e intentaron mirar desde un agujero que había en lo alto con la mirilla de sus carabinas hacia donde estaban los edificios que pertenecían a sus padres, pero no consiguieron ver nada más que a un carguero ligero que despegaba dos horas después de que ellos se fuesen de casa.

 

Ambos quería ir a echar un vistazo, pero permanecieron donde estaban como les habían ordenado, una hora y cuarto más tarde apareció una corbeta policial desde la que bajaron unas pequeñas naves de descenso y varios policías en ellas.

 

Escorpión tenía el comunicador en pasivo, pero recibía las comunicaciones que empleaba la policía así que ambos supieron que habían atacado sus tierras unos bandidos y que ya se habían ido, por lo que salieron de la cueva y fueron a casa corriendo, dejando en ella todo menos las carabinas.

 

Cuando llegaron hasta allí y vieron a la policía gritaron que vivían allí y preguntaron por sus padres, la policía bajó las armas y les dijo que era mejor que no se acercasen más, que habían matado a Fermín y que no había rastro de su madre.

 

Leona hizo caso omiso y avanzó más y vio el cadáver de su padre y se echó a su lado mientras lloraba.

 

Escorpión lo vio de lejos pero no se quiso acercar, lo que si hizo fue acercarse a uno de los cadáveres de bandidos que había allí, cinco según le contaron más tarde, tras patearle con ganas y darle la vuelta, el muerto quedó boca arriba, el chico pudo ver en su armadura el logo del reino de Luedar, a pesar del dolor que se ocasionó golpeando la armadura sin medir las consecuencias, se alegró de ver quienes habían sido los culpables.

 

La casa tenía varios impactos de arma láser y una explosión de granada que era la que parecía haber terminado con la vida de Fermín.

 

La policía les dijo que apenas habían avisado con tiempo y que cuando llegaron no quedaba nadie, les preguntaron si tenían familia con la que ir y Leona dijo que no, que mañana se declararía mayor de edad en el ayuntamiento de Aldea Nuevatres y que mientras durase la investigación dormirían en la cabaña de invitados que estaba intacta.

De acuerdo les dijo el oficial, deben llamar a este número de ayuda psicológica que proporciona la policía, es obligatorio y os vendrá bien, ¿estamos?

 

Si agente dijo Leona, luego llamó a su hermano y se fueron a la cabaña de invitados mientras la policía continuaba haciendo su trabajo.

 

Escorpión le dijo a su hermana que habían sido soldados del Reino de Luedar.

 

Esos bastardos, replicó Leona, la República de Venco solía tener tratos con ellos, incluso nuestro padre, pero siempre pagaban poco y tarde, por lo que muchos empezaron a no comerciar con ellos, pero ahora deben estar metidos en una guerra y necesitan comida, por eso han venido a cogerla ya que no se la vendemos.

 

¿qué vamos a hacer hermano? Podemos quedarnos aquí y vivir como hacían nuestros padres ya que nos pertenecen los edificios y doscientas cincuenta hectáreas de terreno o podemos intentar ir a rescatar a nuestra madre.

 

Escorpión dijo que a él no le gustaba ser cazador y sabía que a ella tampoco, aunque por cabezonería de sus padres ambos habían aprendido a disparar muy bien, por lo tanto dijo que si por él era, lo primero intentar rescatar a su madre.

 

Así haremos entonces dijo Leona, mañana iré al ayuntamiento y me declararé mayor de edad, con dieciséis años puedo hacerlo, intentaré alquilar nuestras tierras, el almacén y la cabaña principal a otro cazador y dejaré la cabaña de invitados para nosotros, traeremos aquí nuestras cosas y podremos partir cuando consigamos el dinero del alquiler, aunque tendremos que ofrecerlo barato después de lo que acaba de pasar con esos sucios Luedarinos.

 

Escorpión comento, si incluimos en el alquiler la aerocamioneta quizá podamos sacar algo más, y quizá debamos vender el aerodeslizador para hacer dinero, ¿sabes cuanto dinero tenían en el banco nuestros padres?

 

Unos nueve mil vencos, respondió Leona, pero nuestra moneda es bastante débil ya que somos un planeta de tercera, dudo que de para gran cosa, aunque quizá nos den seis mil más por el aerodeslizador.

 

 

Capítulo 2. Leona mayor de edad.

 

Al día siguiente Leona y su hermano cogieron sus bicis de pedaleo asistido ya que todavía no tenían carnet de conducir y no podían coger el aerodeslizador puesto que algún robot policía podría multarles y no querían perder dinero.

 

Tras tres horas de pedaleo, con mucha ayuda eléctrica, finalmente llegaron al ayuntamiento de Aldea Nuevatres, varios habitantes les daban las condolencias cuando les veían y un comerciante amigo de sus padres dijo que estaban haciendo un colecta para pagar el entierro de Fermín, Leona le agradeció el gesto y se alegró de no tener que pagar todo el entierro.

 

Al entrar en el ayuntamiento Leona preguntó los trámites para hacerse mayor de edad, el secretario de la alcaldesa le entregó los formularios y dijo que luego revisaría si se habían equivocado en algo para ayudarla, la chica dio las gracias y se sentó en una silla frente a una mesa para cumplimentar el papeleo.

 

Su hermano mientras tanto se acercó a la sala de ordenadores del ayuntamiento e indagó contra quien estaba en guerra Luedar, tras unos pocos segundos encontró las respuesta, el Imperio Traigon, vaya pensó el chico, eso no me lo esperaba, no me extraña que los Luedar están tan jodidos, vaya gilipollas, seguro que hasta han empezado ellos, normalmente Traigon no suele meterse con nadie ni espera que nadie se meta con el.

 

La alcaldesa al saber que estaban allí fue a hablar con ellos para ver si podía hacer algo por ellos, Leona dijo que sí, estaría bien alquilar su cabaña principal, el almacén y coto de caza a alguien para ganar dinero, aunque hubiese que ofrecerlo algo más barato, también ofrecían el alquiler de la aerocamioneta y preguntó si alguien estaría interesado en comprar el aerodeslizador.

 

La mujer miró a los chicos, ¿os queréis ir del pueblo?

 

Así es señora dijo Leona, no queremos ahora mismo vivir donde han matado a nuestro padre.

 

La mujer les miró a ambos y dijo que lo comprendía, que preguntaría por ahí a ver qué podía conseguir.

 

Escorpión dijo un escueto muchas gracias, si nos disculpa debemos ir al banco antes de que cierre a arreglar las cosas.

 

Leona se acercó a preguntar al secretario si estaba todo bien y este le dijo que si, que mañana se pasase por allí para hacer los nuevos documentos de identificación de ciudadanos, Escorpión tendría uno en que especificase que su hermana era su tutor legal.

 

Luego salieron y fueron al banco donde les atendieron aunque no tuviesen cita y les hicieron una cuenta nueva con el dinero que había en la cuenta de sus padres, en este tipo de situaciones el gobierno de la República de Venco simplificaba enormemente las herencias sin poner trabas a los herederos.

 

La chica preguntó si sus padres tenían deudas o si algún proveedor de sus padres tenía alguna cantidad pendiente, el banquero les dijo que no, que solían pagar puntualmente a todos, de todas formas os pasaré un listado de los comerciantes con los que se relacionaban vuestros padres para que les aclaréis cómo vais a llevar el negocio vosotros.

 

El chico dijo no, no, nosotros lo vamos a intentar alquilar, no queremos llevar el negocio familiar, si sabes de alguien que le interese, nos puedes enviar un correo electrónico y responderemos a las dudas que pueda tener un posible interesado.

 

También tenemos el aerodeslizador en venta añadió su hermana.

 

Ah, dijo el banquero, ¿pero queréis mantener la cuenta abierta, no?

 

Siempre que no nos metas comisiones dijo Leona, si no buscaremos otro banco que no nos sobra el dinero.

 

El banquero se hizo el ofendido, pero ¿cómo voy yo a hacer eso?.

 

Bastante sacaste con la hipoteca que te pagaron mis abuelos hace años, y nuestros padres siempre han tenido aquí su dinero dijo la chica.

 

Buenos clientes sin duda, dijo el banquero, bueno pues ya está todo hecho, si se algo os informo.

 

Los chicos fueron hasta el carpintero del pueblo que también se encargaba de hacer las casas y de los enterramientos y le preguntaron por precios para el enterramiento, este les enseñó unos cuantos recipientes y escogieron uno simple, barato y de una madera clara tirando a blanca que sabían que le gustaba a su padre y le añadieron unas decoraciones con madera rojiza que no subían demasiado el precio.

 

Este les dijo que posiblemente con la colecta que estaban haciendo sirviese y si sobraba algo le diesen un número de cuenta para que se quedasen ellos con el sobrante.

 

Leona agradeció el gesto y le preguntó que cuando sería el entierro, el hombre pensó unos segundos, el viernes o a más tardar el sábado, vuestros padres no tenían religión, ¿no?

 

No, respondió Escorpión, ponga el nombre completo de mi padre: Fermín Muriel Quintana tallado sobre la madera y será suficiente.

 

Entonces posiblemente el viernes a última hora de la tarde podamos hacerlo, dejadme un correo electrónico y os lo comunicaré cuando pueda.

 

De acuerdo, este es el correo dijo Leona mientras pasaba su comunicador a poca distancia del del carpintero y enviaba la dirección al comunicador del otro.

 

Nos vemos el viernes chicos dijo el hombre mientras se despedía con la mano, siento lo de vuestros padres.

 

Escorpión sugirió pasar por la tienda del pueblo a comprar algo de comida y su hermana que distraídamente se dirigía a su bicicleta dijo que si y siguió a su hermano.

 

Esta tarde volveremos a llamar al psicólogo, no vayan a darnos problemas por no cumplir las normas, no quiero que me quiten tu custodia.

 

Cuando volvían pedaleando a casa Escorpión contó lo que había averiguado de la guerra entre Luedar y Traigon.

 

 
 

Capítulo 3. Preparándose para abandonar Venco.

 

Tras enterrar a su padre el viernes, los chicos cogieron algo más comida y volvieron en bici a casa, andaban tramando qué harían, sabían que por el momento no podían intentar rescatar a su madre ellos mismos, eran demasiado jóvenes y tenían escasos recursos, si pudiesen comprar una nave espacial no sabían ni pilotarla ni donde buscar, y seguían sin tener dinero para comprarla y robarla era muy complicado, solo había un espaciopuerto y estaba bastante vigilado ya que la economía del planeta dependía de el.

 

Escorpión propuso que lo mejor era ir a Traiga, el planeta capital del Imperio Traigon y tratar de adquirir allí más datos del posible paradero de su madre así como mejorar sus capacidades.

 

Si dijo su hermana, quizá eso sea lo mejor, nuestra república nunca va a enfrentarse directamente a Luedar y aquí la educación es de bajo nivel y la superior extremadamente cara.

 

Si no conseguimos alquilar nada estamos jodidos, al menos en tres meses tu también harás dieciséis años y podrás hacerte mayor de edad, mientras tanto deberíamos reparar la cabaña principal como mejor podamos, por si alguien se interesa.

 

Cuatro días más tarde vendieron el aerodeslizador a uno de los comerciantes que solía hacer negocios con sus padres, los chicos pensaban que no lo necesitaba, pero suponían que lo hacía como favor a su difunto amigo y que trataría de revenderlo sacando algo aunque le costase mucho tiempo y reportase poco beneficio.

 

Pasaron el tiempo reparando la casa y vendiendo las pieles, que los bandidos que solo querían carne no habían tocado, venían los comerciantes interesados con sus propios aerocamiones y los chicos les cargaban cobrando un poco más del precio normal, que los comerciantes pagaban no solo para ayudarles si no para no tener que hacer el pesado trabajo.

 

También construyeron un edificio nuevo para almacenar cosas de sus padres que no cabían en la cabaña de invitados y que no querían tirar, vendieron algunas a los comerciantes que venían a por pieles pero otras las querían conservar.

 

Los lunes, martes y miércoles iban en bici a clase, que entre las tres horas de ir y las tres de volver, les dejaba sin tiempo para nada más, habían dejado de dormir y comer allí para no pagar el coste extra que sus padres si pagaban para que estudiasen tranquilos.

 

Durante la semana también buscaban algunos animales pequeños para cazarles y comérselos y recogían frutas de sus tierras para no comprar tanta comida en la tienda, sus padres les habían enseñado desde pequeños qué se podía comer y qué no.

 

El dinero del coche les había servido para acumular más de quince mil vencos junto con lo que había sobrado de la colecta para el entierro, pero todavía no se atrevían a dar el paso de irse sin alquilar la cabaña y el coto de caza, aunque ya habían reparado la cabaña.

 

Intentaron que en el instituto les hiciesen en un mes y medio unos exámenes para terminar el curso si los pasaban y estudiaban lo que podían de jueves a domingo para poder aprobarlos, gracias a eso y a que su profesor convenció a la directora a que les permitiese hacer unos exámenes extraordinarios, pudieron, gracias a una ley de la república para víctimas de ataques de bandidos o ejércitos enemigos, hacer las pruebas y las pasaron.

 

Leona había terminado sus estudios obligatorios y el curso que le quedaba a Escorpión tratarían de hacerlo a distancia sin ir a clase, su hermana buscaba en la sala de ordenadores del ayuntamiento cómo se podía hacer eso y cuando lo encontró pagó la inscripción aunque en teoría no estaban en plazo, al contarles lo que había sucedido, el el instituto de la capital Manya accedieron a registrarle y con una cuota reducida de trescientos vencos.

 

El encargado de la matrícula del instituto también fue muy amable y ayudó a Leona a encontrar material para estudiar traiganés, incluso le dio un descuento del treinta por ciento y los tres libros y el dispositivo de memoria con el material adicional para aprender el idioma apenas costó sesenta y cinco vencos.

 

Ambos hermanos se pusieron a aprender traiganés cuando no estaban buscando comida o Escorpión preparando el año que le quedaba para el instituto, Leona como tenía más tiempo libre dedicaba más tiempo a cazar, cuando conseguía reunir varias piezas llamaba a su hermano para que viniese con la aerocamioneta y recogían los animales, preferían separar la piel de la carne en el almacén.

 

No querían trabajar de eso, pero mientras esperaban a ver si alguien quería alquilar el negocio tenían que intentar sacar algunas pieles para venderlas y la carne para comer.

 

Incluso habían puesto algún anuncio en algún periódico digital de la república, pero no había interesados.

 

Habían pasado los tres meses y ahora Escorpión también era mayor de edad, por lo que fueron a hacer un nuevo documento de identidad, cuando fueron a ese trámite la alcaldesa les abordó sonriendo, creo que he encontrado lo que buscabais dijo.

 

Los hermanos que no sabían bien a qué se refería esperaron a ver qué más decía.

 

Alguien para alquilar vuestro coto de caza, la cabaña y todo eso.

 

Ah, estupendo dijo Leona, ¿de donde lo has sacado preguntó curiosa?

 

Un pariente lejano que está cansado de trabajar en una fábrica en Manya, se acaba de divorciar y le apetecía volver al pueblo pero sus padres vendieron la casa en el pueblo hace muchos años.

 

Escorpión tenía cara alegre y se le notaba pero dijo, espero que nos time demasiado con su oferta.

 

La alcaldesa sonrió, ahí no puedo hacer mucho, pero ya sabéis que os va a ser muy difícil alquilar el coto de caza y no creo que tengáis muchos candidatos, pensaba avisaron la semana que viene que es cuando vendrá, pero ya que os he visto he venido a contároslo.

 

Te lo agradecemos dijo Leona, dile que venga cuando quiera y le enseñamos los edificios y el terreno, no creo que esté a disgusto con el lugar.

 

Un día el comunicador de Leona le informó de un correo entrante, el pariente de la alcaldesa quería ver las tierras de caza y los edificios, Leona le indicó donde era pero que si prefería que ella fuese al pueblo para guiarle no habría problema, el hombre pidió que fuese al pueblo y la chica cogió su bici y fue al día siguiente pronto por la mañana, el hombre que llevaba el aerodeslizador de la alcaldesa subió la bici de la chica en el vehículo y fueron a la cabaña principal.

 

Escorpión saludo cuando llegaron y se presentó, entre ambos hermanos fueron enseñándole la cabaña principal, el almacén con la maquinaria, la aerocamioneta y luego durante ese día y el siguiente el terreno de caza desde el aerodeslizador.

El hombre parecía bastante contento con lo que veía, hasta le habían ofrecido una carabina vieja que había en la casa para poder cazar con ella, era la quinta arma de la casa y era la peor de todas pero funcionaba perfectamente.

 

Cuando el hombre ya había visto todo, mirado los registros de la empresa de los padres de los chicos y había valorado el negocio hizo su oferta, tres mil vencos al año, Leona dijo que ni de coña.

 

Escorpión más diplomático dijo que el negocio daban para mínimo dieciséis mil a veinte mil vencos, dependiendo del año, y no tenía que comprar nada, hasta le dejaban la carabina y la aerocamioneta.

 

Leona pidió cinco mil, el hombre negó con la cabeza.

 

Escorpión preguntó cual era su mejor oferta.

 

El hombre tras pensarlo unos segundos dijo que cuatro mil.

 

El chico miró a su hermana y dijo que por el estaba bien, Leona quería más pero aceptó los cuatro mil si firmaba por diez años y adelantaba mil más de fianza.

 

El hombre no estaba muy contento con la fianza, pero a cuatro mil al año por un negocio con el que podía ganar bastante más que en la fábrica no le pareció mal negocio.

 

Cuando el hombre metió los cinco mil vencos en el banco, los hermanos le entregaron las llaves de la cabaña, la aerocamioneta y el almacén y volvieron a su cabaña para prepararse para irse.

 

En las maletas metieron otro par de pantalones, tres camisetas, dos jerséis, cinco pares de calcetines y cinco calzoncillos o bragas, repartieron los libros de traiganés entre las maletas de ambos y le pidieron a su inquilino si les podía acercar al pueblo para coger el aerobús a Manya, este les llevó y los hermanos se fueron de Aldea Nuevatres sin mirar atrás.

 

En el espaciopuerto compraron dos billetes para Traiga en tercera clase, ahí se dejaron siete mil de sus veinte mil vencos solo en los billetes, que por fortuna incluían la comida.