Sus manos continúan buscándolo
Hay un punto en mi pecho donde el tiempo se dobló y nunca volvió a enderezarse. Ahí guardé todo lo que no pude decirte.
A veces late como si fuera una herida vieja, otras se abre y deja escapar luces que no sé controlar.
Nunca supe amar despacio, nunca supe sostenerme cuando el mundo giraba hacia ti.
Fallé cuando quise avanzar y fallé cuando quise detenerme....
Aún hoy me pregunto qué queda de mí cuando tu nombre deja de hacer ruido.
Si soy un eco, si soy un recuerdo, si soy algo que ya no encaja en tu vida.
No quiero ser peso ni sombra ni inconveniente.
Sólo reconozco esta verdad: aunque el tiempo me haya desbordado, hay una parte de mí que todavía espera en silencio, sin exigir nada, como si tuviera el derecho, mirando hacia donde te vi por última vez
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