Retrato lluvioso

"Había un diluvio afuera. De repente lo vi a él parado, empapado frente a mi puerta, mirándome fijamente. Tomé mi paraguas y salí. Él seguía firme, mirándome en silencio. Él era un hombre malo y loco; él ni siquiera era un hombre. Era un monstruo, el monstruo que yo estaba eligiendo otra vez. ¿Por qué hacía todo esto? Y entonces me dijo: "Tengo tantos pecados en mí. Me gusta pensar que la lluvia es... pura. Que todos esos pecados se transforman en agua que escurre por todo mi cuerpo, hasta mis pies, cayendo al piso, y... ya no son más parte de mí. Me siento, de alguna manera, limpio nuevamente." No tuve palabras. Simplemente dejé caer el paraguas y sentí la fría lluvia sobre mí. Porque... Yo tenía pecados en mí también. Quizá ambos eramos malos... Quizá ambos estábamos locos."