PORTADA 2 + MINI-RELATO

2nd Life: V.T.E
LA TIENDA DE SUMINISTROS

La puerta de una pequeña tienda de comestibles se abrió lentamente golpeando la pequeña campana
que indicaba al vendedor la visita de su cliente.
La figura encorvada de un hombre asomaba arrojando su sombra sobre el cuidado
suelo porcelánico de mediados de siglo.

-¡¡BUENOS DÍAS, SEÑOR!!

Gritaba a viva voz el bonachón tendero del local tras el mostrador.

La figura del cliente vestido con ropa de deporte se giraba para mostrar una leve pero cálida sonrisa antes de preguntar.


-Encontré una pareja de mapaches heridos en el bosque, los recogí y traje a casa para cuidar de ellos antes de devolverlos al bosque.

Tengo entendido que estos animales comen de todo... ¿Qué podría usted recomendarme para ellos?

Dijo con tono agradable mientras el vendedor podía ver reflejada su propia imagen sobre las opacas lentes negras de su cliente.

-Bueno, señor... Yo no soy veterinario.

Decía el hombre mientras se cruzaba de brazos.

-Pero como podrá ver, esté es un pequeño y longevo negocio repleto de productos frescos y de primerísima calidad.
Y creo que esos pequeños comerán cualquier cosa que les dé siempre y cuando les huela apetecible.

¡Así que está en el lugar indicado!

Creo que puedo recomendarle una mezcla de carne fresca y hortalizas, también tengo frutos secos y pienso.

¡Pase por aquí y déjeme mostrarle!

El hombre reclinaba la cabeza en gesto de agradecimiento mientras reconocía su
talento para la venta.

-Viejos tiburones como usted quedan ya pocos.

Dijo el hombre con media sonrisa.

-Honestidad y pasión por el trabajo bien hecho hijo.
Contágialo y te ganarás más que la cartera de tu cliente. ¡JO JO JO!


Unos momentos de compra y una sana batería de preguntas y anécdotas después, el hombre pediría tabaco y papel para liar.

Tras cargar con dos bolsas de papel repletas de provisiones, la pequeña campana del local volvería a repicar, indicando la llegada de un nuevo cliente.

La pequeña figura de una niña de alborotada cabellera y mejillas sonrojadas hacía acto de presencia alocadamente en la tienda.
Mirando a todas partes menos al frente, termino chocando contra las piernas del anterior cliente, clavado en mitad de su camino como un roble que lo observa desde lo alto.

La joven niña cayó al suelo, dejando un doloroso recuerdo en su trasero de que debería mirar por donde andaba más a menudo.
Tras recobrarse del asombro y llevarse las manos a sus doloridas nalgas, la niña comenzó a sollozar la antesala de un atronador
llanto.
En ese momento, el hombre con el que la niña choco dejo de observarla en silencio y se reclinó frente a ella, dejando ambas bolsas de papel a cada lado.
-Lo siento pequeña. ¿Estás bien?

Dijo con voz dulce y amable mientras retiraba sus gafas, dejando a la vista su cálida mirada,
dando a entender a la niña que no era nadie a quien temer.

Detalle que la joven no paso por alto, respondiendo con una amplia sonrisa de oreja a oreja que sorprendería al hombre.

La niña lucia dos pares de puntiagudos colmillos, orejas caídas y cola parecidas a las de un perro.

-¡Bonito disfraz!

Dijo con media sonrisa el hombre.

-¿Disfraz?

Respondió la niña incrédula, 
girando su cabeza hacia un lado extrañada.

En ese momento hizo acto de presencia una ruidosa y bajita mujer que llamaba a la niña por su
nombre y la recriminaba por sus constantes distracciones.

-¡MALDITA SEA, INU!
¿CUÁNTAS VECES TENGO QUE DECIRTE QUE NO SALGAS A LA CALLE CON ESAS... pintas.

Hubo un segundo de incómodo silencio cuando la mujer se percató de la presencia del hombre.

Ambos se dedicaron sendas miradas de indiferencia antes de que el hombre rompiera el hielo haciendo un extraño gesto
de manos cerca de una de las orejas de perro de la niña, sacando "mágicamente" un pequeño caramelo
envuelto en papel de oro y ofreciéndoselo como regalo a esta en un claro gesto de amistad.

-¿Te llamas Inu?
¡mmh!
Bonito nombre.
Yo me llamo Ali, encantado.
Toma, para que se te pase el susto.

La niña, alegre, abrió sus ojos de par en par y se dispuso a coger el caramelo antes de ser detenida por la mujer detrás
de ella, reprochándole al hombre por su acto.

-¿No le parece inadecuado a un hombre de su edad ofrecerle caramelos a una niña tan pequeña?

El hombre resopló y asintió con la cabeza.

-Tu madre tiene razón.

Dijo el hombre dirigiéndose a la niña.

-¡ESPERA, COMO QUE MA...! ¡COF COF! ¡SÍ! La tengo.

Respondía nerviosa la supuesta tutora de la niña.

-Entonces...
El hombre cerro el puño ocultando el caramelo en su interior, acercando su mano,
nuevamente, a la oreja de la niña. Sacando de su interior, esta vez, un objeto alargado y flexible.

-Toma.

La niña recibió en sus manos lo que parecía ser un billete enrollado.

-Con esto podrás comprar tu misma muchos caramelos. Pero no te los comas todos del tirón o te dolerá la tripa.

En fin. Que tengan todos un buen día.

Chao.

Decía el hombre mientras recogía sus cosas y se incorporaba para abandonar el local, no antes sin guiñarle un ojo
a la niña y despedirse del tendero con un leve gesto de mano.

Tras cerrarse la puerta del local, la silueta del hombre fue diluyéndose en la lejanía.

Inu, con rostro serio bajo la mirada y miro el billete.

La tutora la tomo de la mano y la incorporo.
Preguntándole por la cuantía del billete que le ofreció aquel hombre llamado Ali.

La niña levantó la mirada hacia su acompañante y le mostró el reverso del billete.

-¡¡100 PAVOS!!
¡¡COF COF COF!!

Fue la mujer, esta vez, quien caería de culo al frío suelo por la impresión. Siendo ayudada a levantarse por la niña.

-El tendero de la tienda rio a pleno pulmón.

Inu levanto la mirada, con rostro serio, viendo como la figura del amable hombre desaparecía entre el resto de pobladores del lugar.

-Inu. ¿Te encuentras bien?

Pregunto la acompañante de la niña.

-Ese hombre...

Dijo la niña con voz triste.

-... huele a muerte.

La mujer levantó la mirada buscando la figura del hombre, pero ya no podía verlo.
Acto seguido esta pregunto.

-¿Cuándo?

Inu respondió con frialdad.

-Pronto.

La mujer bajo la mirada y poso su mano dulcemente sobre la cabeza de Inu.

-Entonces haz que esos 100 merezcan la pena enana~❤

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