Las luces de colores

Cuando la diosa Irene estaba en el mundo humano, cientos de mentiras le recorrían alrededor.
¿Sus bellas luces de colores estaban en peligro?
Quizás eso no era real...
¿Ellos habían sufrido por milenios?
¿Estaban cansados de existir?
¿Querían un poco de paz?
Y la diosa, pensaba sin descanso en esa urna mágica en donde guardar sus almas y poder admirarlas con amor día y noche.
Lejos del mal, lejos de la oscuridad.
En esa vieja casita del bosque, por siempre las protegería.
¿Realmente era necesario guardarlas para siempre?
¿No es más bonito que vivan libres aún expuestos al peligro?
Irene, estás ahí para protegerlos, no para mantenerlos presos por más que tus intenciones sean buenas.
Eres una madre demasiado protectora, no llegues a ese límite.
Sé que tienes miedo de que ellos vuelvan a sufrir, o que sean dañados, pero, para eso se hicieron fuertes, les enseñaste a levantarse una y otra vez, y ellos, son seres maravillosos que aún viviendo en un mundo peligroso, tan peligroso que hasta caminar podría ser el fin, ellos, seguirían adelante.
Aunque en el dibujo, la diosa está sonriendo, sé que tarde o temprano no podría soportarlo más, liberando a sus luces para poder tocarlos y que puedan vivir de nuevo una vida terrenal.
Después de todo, tú estarías a su lado para protegerlos.
Es un dibujo viejo que nunca me convenció, pero quiero traerlo de nuevo.

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