JÚPITER Y LA OVEJA

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Habiendo hecho pasar a la Oveja mil trabajos todos los animales, presentose a Júpiter y le pidió que aliviara su infelicidad. 
Se mostró Júpiter propicio, y dijo a la Oveja: 
—Bien veo, mansa criatura mía, que te he criado sobradamente indefensa. Elige ahora el medio de reparar la falta. ¿Te armaré de terribles dientes la boca, y los pies con garras? 
—¡Oh! no —respondió la Oveja—: nada quiero parecerme a las fieras. 
—¿O pondré en tu saliva ponzoña? 
—¡Ay! —replicó la oveja—: ¡son tan aborrecidos los reptiles venenosos...! 
—Pues ¿qué haría yo? Vamos, daré a tus sienes astas, y poderoso empuje a tu cuello. 
—Tampoco, benigno padre: podría dar en pendenciera, como el macho cabrío. 
—Mira —repuso Júpiter— que necesitas hacer daño, para que los otros se abstengan de hacértele. 
—¿Eso se necesita? —exclamó suspirando la Oveja— ¡Oh! entonces, bondadoso padre, déjame como estoy. Temo que la posibilidad de hacer daño, dé gana de hacerle: y mejor es aguantar que ofender. 
Júpiter bendijo a la benevolente Oveja, y ella no se volvió a quejar desde entonces.



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1 Comentarios

Imagen de El-viejo-Kami
Genial y original!!!