El templo oscuro

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"El Templo Oscuro"
Óleo sobre lienzo 80x60cm
Agosto 2017

Adaptación

Carolina miraba por la ventanilla de la camioneta. A ambos lados del camino se elevaban altos cerros, con sus cimas de piedra o coronados por pequeñas arboledas. El camino polvoriento serpenteaba por aquel paisaje imponente y desolado. Algunos rebaños de ovejas pastaban dispersos entre aquella vastedad, que tanto inspiraba asombro como melancolía.

- Me pregunto que habremos hecho para que nos manden aquí, en medio de la nada - le comentó Carolina a la chofer, quien conducía la camioneta.

- No es eso ¡Jaja! La gente de esta zona hace tiempo que le reclama al municipio que derriben esa casa. Alguien tenía que hacerlo.

- A mi me dijeron que era una capilla abandonada - dijo Carolina.

La camioneta cada tanto cruzaba por encima de algún pozo o bache, y los hacía saltar de sus asientos. Los trabajadores que iban detrás, maldecían al ser sacudidos.

- Los del pueblo creían que era una Capilla o Iglesia - siguió diciendo la chofer- pero parece que la Iglesia no tiene nada que ver con esa casa. No tienen registros de que ahí hubiera una capilla. Lo raro es que los del pueblo dicen que hasta curas había, aunque no daban misa ni dejaban entrar a la gente. Lo más probable es que fuera algún tipo de secta o algo de eso.

Finalmente llegaron al pueblo, que no era más que unos caseríos agrupados a los lados del camino. Averiguaron donde estaba la casa y doblaron por otro camino cubierto de pasto, por la falta de circulación. Cuando pararon frente a la casa, Carolina observó que esta estaba bastante alejada del último grupo de casas y entonces preguntó:

- ¿Porqué quieren que la derrumbemos? Pensé que estaba al lado de otras construcciones, y que había peligro de derrumbe; pero está alejada, y además en buenas condiciones.

La chofer le contestó con otra pregunta.

- ¿Te digo la versión oficial o la verdad?

- La verdad.

- Quieren que se derrumbe porque está embrujada. Si, embrujada, ¿Qué te parece el trabajito que nos dieron?

- Pues vamos a derrumbarla entonces - contestó Carolina - Pero espero que esta no sea la casa del diablo ¡Jaja!

Lo primero que hicieron fue entrar para cerciorarse que nadie la estuviera ocupando. El interior estaba envuelto en penumbras. La luz del día apenas se  filtraba a través de los gruesos cristales polvorientos de unas rojas ventanas. Carolina y otros dos trabajadores ingresaron a lo que parecía ser un templo. Al fondo en lo alto tenía una especie de altar, y en él se distinguía vagamente una silueta enorme. Todos se detuvieron al mismo tiempo, impactados por aquella figura que se erguía en la penumbra. Cuando encendieron una linterna y la iluminaron, su impresión fue aún mayor; se estremecieron y retrocedieron un paso.

Carolina notó que aquel ser espantoso no se movía. Los otros estaban a punto de huir cuando les dijo: - ¡Es una estatua! Muchachos, es una estatua, o un muñeco, no se mueve.

El cuerpo de la estatua estilizaba el pesar de una mujer poseída, pero con rostro infernal, sin boca, nariz mutilada y piel pegada en la cuenca de los ojos. Evidentemente era una imagen de un demonio y en aquel templo lo veneraban.

A pesar de darse cuenta de que no era algo vivo, los trabajadores salieron corriendo cuando vieron a la chofer desnuda e inerte a los pies de la escultura. Carolina los siguió detrás, no quería quedarse sola en ese espantoso lugar. Estaba por salir del templo cuando volteó y vio como la espalda de la estatua empezó a abrirse, brotándole carne, dientes y una larga lengua.

Eso fue lo último que vió, jamás volvieron a saber de ella.

4 Comentarios

Imagen de cero99
Me gustó mucho! y la historia es genial   Saludos
Imagen de Morkkarimi
Muchas gracias! saludos!
Imagen de EmptySoul
es de noche y me pongo a ver tus obras la verdad estan muy buenas 
Imagen de Morkkarimi
El tiempo perfecto para ver rarezas, muchas gracias por tu comentario!