EL GUARDÍAN ALADO DEL TIEMPO

En los días dorados del antiguo Egipto, cuando los dioses caminaban entre las sombras del Nilo este escarabajo alado, con un corazón hecho de engranajes celestiales, se creía capaz de detener y manipular el tiempo. Los faraones lo veneraban como amuleto de inmortalidad, convencidos de que quien poseyera su símbolo podría renacer eternamente en los campos de Aaru, el paraíso eterno.

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