Autorretrato

Soy una dosis de payaso por dos gotas de corbata, un vaso de agua dulce por dos cucharadas de vinagre, una pizca de traje multicolor por dos raciones de negro mate.

Soy la sutil payasada, la palabra clara entre el chiste oscuro, 10 verdades por tres mentiras, 10 acciones por dos excusas. Soy la locura sensata, la contundencia y la elegancia de una flecha pintada de rosa y plata. Soy un camaleón monocromático (de negro esmoquin y de blanco mimo), llevo un circo en mi cabeza bajo el sombrero de arlequín y para adaptarme al entorno visto un sombrero de copa, y para combinar un poco unas botas de albañil con un traje de solapas; en las noches de gala, un corbatín y unas bermudas con chanclas.

Soy tan prudente como un búho y tan irreverente como un mono, me río decentemente de los indecentes. Soy de mirar la gravedad de su caída para reírme o ayudar, la importancia de una carta de corazones para tomarla o pasar, la necesidad de un alma para abrazar o soltar, la secuencia de unas lágrimas para provocarlas o secar.

Soy la incoherencia en secuencia, el chiste sin primero, segundo o tercer acto; soy un mago sin barita, un improvisado actor sin libreto y guión, hago de las circunstancias mi magia y de la vida mi escenario.

Para algunos soy un director indeciso, una brújula sin norte o sur. Yo me siento una balanza equilibrada, el punto ideal del mapa. Simplemente eso soy, un Collage de gestos, un retazo de emociones.