2nd Life: V.T.E / El Noveno Circulo

Era un día gris y lluvioso en Columbia, capital de Carolina del Sur.


En el edificio J. Edgar Hoover el ritmo de trabajo era frenético.


El departamento de criminalística estaba completamente volcado en el caso del asesino de tres importantes personalidades de la política estadounidense.


Entre innumerables vasos medio llenos de café rancio y torres de informes fotocopiados, un joven, de tez pálida y pelos alborotados, apartaba ligeramente sus lentes de pasta negra para frotar sus cansados y enrojecidos ojos.


El agente estaba obnubilado viendo una y otra vez las fotos forenses de la última victima del asesino, en busca de pistas, más para averiguar un patrón de conducta que de la identidad de este.


Cualquier mínima pista sería vital en lo que parecía más la caza de un fantasma que el de una persona.


Trabajaba simultáneamente con dos pantallas de ordenador.


En la pantalla de su izquierda observaba lo que eran los restos calcinados de un ordenador portátil, en el derecho, los restos humanos de la última victima del o de los asesinos.


Esta última imagen era sumamente perturbadora. Observarla, aunque fuera tan solo por un segundo, provocaba una inevitable mueca de repulsión.


El cadáver de lo que una vez fue el congresista Bennet Arnold ahora, de cadera para arriba, lucia traslucido. Todo su paquete visceral, incluido el esqueleto, lucían igual que el de una medusa.


El joven estiro su brazo derecho en busca del informe del forense. Podría haber accedido cómodamente a la versión digital de esta, pero, como pocos ya en su departamento, el gustaba más del toque romanticamente anticuado del papel de fotocopiadora.


Tras dar un breve sorbo a su vaso de frio café, el agente observo la tabla de compuestos químicos encontrados sobre el cadáver.


La más llamativa y predominante era un conjunto llamado Triton X-100.


El forense lo confirmo tras el análisis del informe final del químico biólogo al que le fueron encargadas previamente las muestras. El compuesto era casi sin lugar a dudas la principal causa de la muerte del individuo.


-¿Que es esta cosa? Exclamo con tono tosco el agente.


Una joven del departamento se acerco rodando tras el en su silla, mientras estiraba su cuello y miraba por encima de su hombro el informe, esta le respondió al oído.


-El Triton X-100 es un detergente tensoactivo no iónico empleado en laboratorios para disolver el material celular interno dejando atrás la pared de las células intacta, a este proceso lo llaman “descelularización”.


El hombre, al que ella tomo por sorpresa, se levanto bruscamente de su silla dando un respingo del susto mientras le espetaba que no volviera a acercársele por la espalda de esa forma tan sigilosa.

-Pero si sabes que estoy trabajando justo detrás de ti Richard... ¡¡Jajaja!!


Decía con voz burlona Caren, su compañera de trabajo.


-Estamos en penumbra aquí por culpa de la lluvia... ¿Como es posible que en las oficinas del mismísimo FBI tengamos tantos cortes de luz seguidos?


Se quejaba el agente mientras recuperaba poco a poco la compostura.


-A mi mientras los ordenadores sigan funcionando...


Respondió Caren indiferente.


Richard se acomodo nuevamente sobre su asiento y regreso a la maraña de informes que había sobre su escritorio mientras agitaba su cabello con una mano.


-Entonces, esta cosa... ¿Funciona como el ácido?


-No.


Dijo Caren .


-Este compuesto funciona más como un disolvente que diluye la vida, dejando atrás el esqueleto que lo contiene. No provoca quemaduras como el ácido.


-Ueeegh... ¡Que asquerosidad! ¿Y tu desde cuando sabes tanto de química?


-En el Johns Hopkins no tenían plazas suficientes cuando me incorpore así que me toco elegir el grado de medicina.


-Uuuh... así que estudiaste en una privada ¿Eh?...


Dijo Richard con cierto tono burlón.


-¡La verdad es que este caso es sumamente interesante!


Dijo Caren ignorando el sarcasmo de su compañero.


-Si....y mórbido.


Respondió Richard con un gesto claro de desagrado.


Tras ello, las luces del edificio volvieron a encenderse súbitamente, dejando ver la figura de tres individuos tras la entrada abierta de la oficina donde trabajaban Caren y Richard.


Las figuras de dos hombres y una mujer, vestidos de traje y corbata negros, asomaban tras la entrada de una habitación que debería estar cerrada bajo código, un código al que supuestamente solo los dos agentes del FBI tenían acceso.


La cara de sorpresa de ambos era visible.


Richard se levanto rápidamente mientras ordenaba a los sujetos que se identificasen.

Uno de ellos, el que estaba posicionado en el centro, dio un paso al frente mientras dejaba ver una tarjeta de identificación.


Agentes AKA, UGO y HÄR, de la agencia central de inteligencia.


-¿Que clase de nombres son esos?


Pensó Richard.


-¿Que hacen los de inteligencia aquí? ¿Y como han logrado burlar la seguridad?


Pensó también Caren sorprendida a la par que su compañero.


Richard se acerco firme pero visiblemente tenso hacia el cabecilla del grupo.


Era un hombre alto, aun más pálido que el, totalmente calvo y luciendo unas gafas de sol negras que recordaban a cierto personaje de una famosa película de acción de finales de los noventa.


-Hemos venido aquí para supervisar los avances de vuestra investigación.


Dijo el inexpresivo hombre.


-¡¿Que?! Desde cuando los de la central de inteligencia tenéis el poder de acceder a nuestros archivos de...


-Desde ahora mismo.


El agente alzo la mano donde sostenía una única hoja de papel.

Mostraba una orden expedida y firmada por el mismísimo director del FBI.


-De ahora en adelante las operaciones de este departamento en relación a este caso serán supervisadas directamente por la central de inteligencia. Estamos hoy aquí para dar el aviso personalmente a cada agente involucrado en este caso. Aquí tiene el certificado, léanlo detenidamente antes de continuar con su trabajo.


Richard recogió el certificado cedido por la turbia figura que tenia frente a el mientras tragaba una considerable cantidad de saliva.


Hasta mañana agentes Murdok y Brown.


-Dijo con voz siniestra el hombre mientras salia lentamente de la oficina, desapareciendo junto a los otros dos individuos que lo acompañaban.


En ese momento la puerta de la oficina en donde trabajan Caren y Richard, que en un principio debió esta fuertemente cerrada bajo código de acceso, fue deslizándose lentamente de izquierda a derecha, dejando escuchar un electrónico pitido al cerrarse por completo.


Richard se dejo caer sobre su silla mientras expulsaba todo el aire de sus pulmones. Como si hubiera estado conteniendo la respiración ese breve momento que para el fue una eternidad.


-¿Por qué los agentes de la central de inteligencia meten sus narices siempre que les da la gana?


Dijo Richard claramente molesto a su compañera.


Caren se acerco a Richard y le pidió ver el certificado. Había algo que llamo su atención.


Junto a la firma del director de la agencia había un logotipo que no había visto jamas, y que no correspondía al de la central de inteligencia.


-Esto es nuevo. Creo que vamos a necesitar más café.


Dijo suspirando Caren.






2nd Life: Vida a Través del Espejo

Eder Recio

(2021)