Fumetsu No Michi (Novela Ligera, Capitulo 001) - Blog de TRAPOSUR

“FUMETSU NO MICHI”
(El Camino del Inmortal)
 
En un mundo medieval y fantástico, donde los Dioses aún existen, no pasa mucho tiempo hasta que el Imperio “Hianze” vuelva a la guerra contra los “Inmortales”. Pero esta vez un nuevo ser nacería inclinando la balanza. Nuestro protagonista, mitad humano mitad Inmortal, debe pasar por un entrenamiento riguroso con el mejor Maestro Espiritual o Maestro “Zervant” y así enfrentar su destino, en una pelea por la supervivencia.
 
CAPITULO 1:                     
 
"EL ENCUENTRO"
 
2 días antes del encuentro.
En algún lugar en Región del Sur, del Imperio.
 
La lluvia cae en la oscuridad de la noche sobre un bosque espeso, inmersos en este se encuentran dos personas cubiertas con pieles animales. Un “Niño” de unos 14 años, delgado con el pelo largo enredado y sucio, sosteniendo una gran hoja de árbol, como una colocasia esculenta, cubriendo con este una pequeña fogata. Un poco más apartado se encuentra un “Hombre”, parado firme bajo la lluvia con sus ojos cerrados, con sus manos realizando un “Mudra”. A lo lejos sobre el camino a través del bosque, un gran carruaje se desplaza a gran velocidad bajo la lluvia. Dentro de este se encuentra un “Anciano”, quien se encuentra muy relajado fumando una pequeña pipa de filtro largo, mientras a fuera el “Cochero” lucha contra la tormenta mientras agita a los caballos para que no pierdan el ritmo. El carruaje golpea las piedras en el camino, y al parecer el ruido de las grandes ruedas de madera chocando contra las piedras fueron escuchadas por el Hombre con el Niño, quien abre los ojos como percibiendo el carruaje. El Niño, se nota cansado, a punto de sucumbir bajo el sueño, lucha por mantener la fogata encendida, uno de sus ojos es diferente, el ojo izquierdo no tiene pupila y es completamente de un color grisáceo, o mejor dicho plateada, el fuego de la fogata hace brillar su ojo izquierdo como el reflejo de los ojos de un gato en la oscuridad, el cansancio vence al Niño y sus ojos comienzan a cerrarse lentamente.
 
— A veces… antes de cerrar los ojos, justo en ese momento antes de dormirme por completo y perder el conocimiento en lo profundo de mis sueños… es cuando aparecen esas imágenes, como recuerdos, con la diferencia que son tan reales que creería que estoy ahí una vez más, puedo oler, sentir… volver a vivir momentos de mi pasado, pero solo puedo observar, impotente… — Piensa el Niño.
 
Las imágenes llegan a la mente del Niño. Se puede distinguir a una “Mujer” sosteniendo un bebe, el Niño, la imagen es borrosa, pero se puede escuchar la voz de la Mujer, quien canta una canción de cuna.
 
— “Tiiimmm tom, tiiimmm tom, suenan las campanas a su paso, es Papa enojado y ha llegado... tim tom, tim tom, pero es Mama que está esperando, con su hermosa voz calma los llantos, duérmete pequeño están los Santos...” — Canta suavemente.
 
Mientras, el Hombre parado cerca del Niño realiza unos movimientos rápidos con las manos para realizar una técnica.
 
— “Dharate Mata Se Sambanh”. — Clava su dedo índice y anular de su mano derecha en el barro, y coloca su otra mano en la frente.
 
Con esta técnica, “Dharate Mata Se Sambanh”, este Hombre puede sentir las vibraciones en la tierra dentro de un rango, como si fuera un radar humano, utilizando su Chakra y esparciendo su aura a través del suelo como las ondas que provoca una gota de agua en un estanque.
 
Al mismo tiempo, el Anciano en el carruaje abre los ojos repentinamente fijando la mirado por la ventana.
 
— “Eegal Eeyes…” —
 
Las pupilas en los ojos del Anciano comienzan a dilatarse y contraerse rápidamente, a crecer hasta cubrir todo el iris y volviendo a su estado, como el lente de una cámara cuando enfoca o hace zoom, de esta manera puede ver de cerca y a distancia con claridad como un telescopio o un larga vista.
 
— “… Dird Eeyes.” —
 
El tiempo parece correr más despacio para el Anciano, tanto como si se detuviera, como si todo lo viera en cámara lenta. Combinando estas dos técnicas, el Anciano puede ver con claridad el reflejo en las gotas, buscando en ellas algún destello, de esta forma puede encontrar en la oscuridad del bosque una fogata.
 
En la fogata, el Niño cierra los ojos por completo, adormecido.
 
— Pero cuando mis ojos se cierran por completo, las imágenes cambian, estas llegan borrosas muy pocas veces entiendo lo que pasa, solo sé que no son sueños, son algo más, ya que lo que sueño pronto se hace realidad. — Se duerme.
 
Dentro de su sueño, borroso y confuso, se puede distinguir la figura de el mismo, a su lado aparece un hombre con una espada, pero solo se ven como sombras, al parecer es quien lo acompaña en la fogata. De repente, otra persona aparece, parado frente a ellos, sereno, la figura parece la de un hombre mayor, quien repentinamente empuña una espada con la que corta al medio la sombra de su compañero, por más que sea un sueño el Niño siente mucho miedo, la sombra del anciano apunta su espada directo a su rostro, quien se encuentra aterrado y paralizado.
 
Por otro lado, el Anciano desde su carruaje sigue buscando a través de la lluvia algún reflejo, sus ojos se mueven a gran velocidad siguiendo todas las gotas posibles. Logra ver un brillo en una de ellas, enfoca su mirada, el tiempo parece detenerse gracias a la técnica “Dird Eeyes”, y con la técnica “Eegal Eeyes” puede ver la gota a distancia como si estaría justo frente a él, la puede ver como si esta creciera tanto que ocupa todo su rango de visión, observa con cuidado el brillo en la gota.
 
— “Búhos.” – Susurra, el brillo en la gota son los ojos de una pareja de búhos sobre un árbol resguardados de la lluvia.
 
El Anciano insiste con su búsqueda, logra ver otro destello, con el mismo mecanismo logra ver la imagen que refleja la gota de lluvia.
 
— “Luna.” —
 
El reflejo simplemente era la luna, comienza a frustrarse, pero continua con la búsqueda. Mientras en la fogata, el Hombre sigue concentrado vigilando el perímetro con su técnica “Dharate Mata Se Sambanh” y el Niño junto a la fogata sigue dormido, con una expresión de miedo apretando la boca y frunciendo el ceño.
 
El Anciano, encuentra otro brillo un reflejo, esta vez parece no fallar, fija la vista para ver más claramente. Pero el carruaje golpea con las irregularidades del camino, alerta al Hombre en la fogata, que gracias a su técnica percibe las vibraciones del carruaje a través del suelo y así sabe su ubicación, abre los ojos alterado, gira su cabeza viendo al Niño junto a la fogata, rápidamente se quita el tapado de piel sobre sus hombros y lo arroga sobre la pequeña fogata para así sofocarla y apagarla. Este movimiento despierta al joven que sin entender que sucede se encuentra aún en un estado muy alterado.
 
— “¡Maestro! Disculpe “Gran Maestro” …” — Grita el chofer del carruaje sosteniendo su sombrero estilo kasa.
 
El llamado del chofer, distrae al Anciano que al parpadear finaliza las técnicas, pita de su pipa y asoma la cabeza para ver al conductor.
 
— “¡Disculpe Gran Maestro, entre la lluvia y el mal estado del camino los caballos están muy cansados, debemos detenernos y descansar!” —
 
— “¡Muy bien, vamos a detenernos en el próximo pueblo!” —
 
— “Perfecto falta muy poco.” —
 
El Gran Maestro finaliza su búsqueda y solo se queda sentado pensando, mientras el Niño y el Hombre se refugian en el bosque.
 
Dia 1 antes del encuentro.
Ciudad de “Maidaan”. Región del Sur del Gran Imperio “Hianze”. Casa del Gobernador.
 
Luego de la tormenta. Dentro de una casa como un castillo, se encuentra en una gran habitacion muy silenciosa, un Anciano de barba blanca y larga, sentado en su silla detrás de un gran escritorio lleno de papeles. Adormecido o agotado, el anciano sostiene su cabeza con la mano para no caer dormido. Se escucha que alguien se acerca, acelerado irrumpe en la habitación un Hombre con vestimenta tradicional.
 
— “¡Mi Señor! Sr Gobernador …” —
 
— “¿Qué es ese escándalo, que sucede consejero?” —
 
— “Traigo buenas noticias… “— Sonríe. — “… El Gran Maestro “Uday Chan” en estos momentos debe estar entrando al palacio.” —
 
— Uday Chan… — Piensa. — … ¿Sera que el Imperio o el “Consejo Espiritual” hayan respondido a mis reclamos? No, imposible en tan poco tiempo, va que importa, esto es una buena noticia. — Piensa.
 
Mas tarde, el Gobernador y el Gran Maestro se encuentran bajo una glorieta tomando el té, detrás de ellos un hermoso paisaje de llanura, a lo lejos se puede observar una gran cantidad de ganado y sembradío.
 
— “Había olvidado lo hermoso que son estas tierras, sin mencionar que tienen el mejor te del Imperio, ha sido muy amable conmigo Gobernador “Takedo”, le agradezco su hospitalidad.” —
 
— “Por favor Gran Maestro, es lo mínimo que puedo hacer por usted, gracias a su talento sin olvidar a su maestro hoy seguimos trabajando estas ricas tierras para poder ser los mayores proveedores del Imperio desde el inicio de las guerras…” — Se nota un gesto de preocupación en su rostro. — “… Lástima que la guerra no ha terminado para nosotros.” —
 
— “Disculpe Gobernador, no comprendo.” —
 
— “Déjeme explicarle Gran Maestro, hace ya un tiempo nuestras caravanas que se dirigen al Imperio han sido atacadas por un grupo de bandidos ocultos en el bosque, al menos eso creíamos hasta hace una semana, que atentaron contra mi vida, ahí descubrimos que no son simples bandidos, entre ellos se encuentran “Guerreros Zervant…” —
 
— “¿Guerreros Zervant?” — Interrumpe.
 
— “Así es, hace una semana…” —
 
Relato de Takedo…
11 días antes del encuentro.
 
Una gran caravana de proveeduría se dirige a la capital del Imperio, bien custodiada por las fuerzas de Maidaan. Al atravesar el bosque son observados desde la oscuridad de la maleza, por un pequeño grupo de bandidos esperando el mejor momento para atacar.
 
Un rato después, un hombre a caballo se dirige rápidamente a la casa del Gobernador, exaltado y ensangrentado. En la puerta del palacio lo recibe “Ayari Takedo” hijo del Gobernador y capitán de la fuerza militar.
 
— “¡Capitán, capitán! Por favor…” — Grita nervioso.
 
—“Tranquilo Soldado, ¿qué sucedió? —
 
— “Fuimos atacados, acabaron con todos, no sé cómo logre escapar” —
 
— “Ve a la enfermería que atiendan tus heridas… Reúnan un escuadrón vamos a recurar nuestra caravana” —
 
Mientras reúne sus hombres, aparece el Gobernador.
 
— “¡Hijo!... ¿Qué sucede? —
 
— “Otra caravana fue atacada en la entrada al bosque, ¡voy a terminar con esto de una vez! —
 
— “¡Preparen mi caballo! Voy con ustedes.” —
 
— “Es muy peligroso, es mejor que te quedes en el palacio, deja que me encargue de esto” —
 
— “Eres el mejor espadachín de Maidaan y confió en tus habilidades, pero estoy harto de estos bandidos despreciables, no me voy a quedar con los brazos cruzados, ¡vamos a terminar esto juntos!” —
 
— “Muy bien padre, solo mantente detrás mío.” —
 
El Gobernador y Ayari se dirigen al bosque con un grupo de soldados a caballo. Cuando entran al bosque logran ver la caravana a distancia. Ayari quien encabeza el escuadrón levanta su brazo en señal que se detengan. Un soldado se adelanta hasta Ayari.
 
— “Capitán, la caravana esta justo frente a nosotros, ¿Cuáles son sus órdenes?” —
 
— “No te apresures, podría ser una trampa…” —
 
— “Pero señor, nuestros hombres aún siguen ahí, podría haber sobrevivientes que necesiten atención” —
 
— “Algo no me gusta, el lugar está rodeado de árboles muy altos y con tanta maleza podrían emboscarnos y no saber de dónde nos atacan” —
 
En ese momento, un soldado herido junto a la caravana levanta su brazo y trata de moverse.
 
— “¡Capitán! Nuestros hombres necesitan ayuda, déjeme acercarme y ver si hay más sobrevivientes. ¡Por favor Señor no puedo solo quedarme a observar mientras mis hermanos mueren!” —
 
— “Ayari, deja que se acerque y verifique si hay más sobrevivientes.” — Interrumpe Takedo.
 
— “Muy bien, pero ten mucho cuidado.” —
 
El soldado se acerca cuidadosamente, baja del caballo para asistir a su camarada herido. Desde lejos el Gobernador y los demás observan. Ayari mira atentamente los árboles a su alrededor, algo presiente, algo lo tiene muy nervioso. A la distancia no pueden distinguir que sucede con exactitud, logran ver que el soldado que se acercó se levanta lentamente, Ayari inquieto se acerca, cuando el soldado se da vuelta en dirección a ellos, y con un gesto de dolor se toma con sus manos a la altura del estómago lleno de sangre, cae de rodillas con sangre en su boca, detrás de él se levanta quien parecía ser un saldado aliado en peligro, con una sonrisa macabra y un cuchillo ensangrentado en su mano.
 
— “¡Es una trampa!” — Grita Ayari.
 
En ese momento, un enorme hombre oculto bajo la tierra aparece justo en frente al Takedo, sorprendiendo a todos, este guerrero sosteniendo una gran hacha de mango largo, quien ataca directamente, el caballo del Gobernador se asusta y se para en dos patas frente al bandido, el cual corta de un solo zarpazo la cabeza del caballo a centímetros del cuello del Gobernado. Ayari se avalancha con su caballo contra el bandido, pero antes de llegar a él, en los árboles detrás del escuadrón, los atacan con flechas.
 
— “¡Detrás en los árboles, Lanceros!” —
 
Los soldados con lanza, las arrojan con todas sus fuerzas a los árboles, las lanzas atraviesan las ramas con fuerza y velocidad.
 
— “¡Escudos, protejan al Gobernador!” — Ordena, mientras enviste con su caballo al gran hombre con el hacha.
 
Otros bandidos caen de los árboles.
 
— “¡Arqueros, ataquen!” — Se acerca a velocidad a Takedo que se encuentra en el suelo. — “¡Padre!” — Grita colgado a un lado del caballo extendiendo su mano para levantarlo del suelo.
 
— “Padre, es una trampa, ¡debemos regresar!” — Ayuda a su padre a subir al caballo.
 
El hombre del hacha se reincorpora, dispuesto a seguir atacando, pero los soldados lo interceptan y bloquean su camino, pero este con un grito de guerra los golpea con fuerza en sus escudos mandándolos a volar.
 
— No es un bandido común, su fuerza no es normal, claramente tiene conocimientos de la “Fuerza Espiritual”. — Piensa. — “Es un Guerrero Zervant, no podemos contra el Padre, debemos retirarnos.” — Abriéndose paso con su espada, Ayari cabalga a velocidad con su padre herido. — “¡Escudos! Aseguren la retirada, ustedes vengan conmigo. —
 
Logran escapar mientras los bandidos son entretenidos por un grupo de soldados.
 
— Esto no es un simple grupo de bandidos en el bosque. ¿Sera posible? alguien muy listo tuvo que planear la emboscada, todo fue una trampa desde el principio, no solo eso, nunca vi un hombre cortar la cabeza de un caballo de un solo golpe, y su entrada, escondido en un pozo bajo una placa de madera cubierta de tierra, ¿Cómo supo en qué momento atacar?... — Piensa. - … ¿qué hace un Guerrero Zervant con estos bandidos? ¿Qué debo hacer?... —
 
Al alejarse a una distancia prudente, Ayari se detiene.
 
— “Padre, sigue hasta el palacio y no te detengas, ¡ustedes vayan con el! “— Ordena.
 
— “¿Qué piensas hacer?... ¡Ayari!” —
 
—“Debo saber que está pasando, volveré por mis hombres.”— Gira su caballo y vuelve a la caravana.
… fin del relato.
 
— “Así es…” – Interrumpe Ayari quien se acerca a ellos. — “Salvamos nuestras vidas de milagro.” —
 
— “Maestro Chan permítame presentarle a mi hijo y capitán de las fuerzas de Maidaan, Ayari Takedo.” —
 
— “Es un placer conocerlo Gran Maestro…” — con un gesto de reverencia. — “… la última vez que estuvo en el palacio a penas yo era un bebe.” —
 
— “El placer es mío, por lo visto su juventud no le impide ser un excelente Capitán.” —
 
— “¿Qué se te ofrece?” — Pregunta Takedo mirando a su hijo.
 
— “Después del primer recorrido, los campesinos nos comunicaron sus inquietudes, y su mayor miedo sigue siendo los bandidos, para eso ya eh ordenado cuadrillas que rotaran para cubrir el mayor terreno así alertar y proteger a nuestra gente. Por otro lado, los tiene muy preocupado la economía, Padre.” —
 
— “Entiendo, ya me estoy encargando de eso, gracias Capitán… Disculpe Maestro Chan, como vera estamos en una situación de emergencia, y necesitamos con urgencia la ayuda del Imperio, o mejor aún, del Consejo Espiritual. Disculpe mi atrevimiento, pero estoy seguro que no está aquí de paseo, y al no saber nuestra situación deduzco que no fue enviado en nuestra ayuda, pero está aquí, y no puedo dejar pasar la oportunidad de suplicar por su ayuda.” —
 
— “Ahora entiendo su situación viejo amigo, también me doy cuenta que ha conseguido sus propias armas…” — Chan gira su cabeza en dirección a dos guerreros a unos metros de ellos.
 
Estos guerreros no poseen la vestimenta típica de los soldados, uno viste con una túnica naranja como la de un monje budista, de piel morena sosteniendo un shakujo, un bastón de monje con argollas es su punta redondeada. El otro con una presencia más grande y agresiva, con partes de armadura metálica en su cuerpo de barba colorada y un gran mazo de guerra en su espalda.
 
— “Así es, ellos pertenecen al Consejo Espiritual son los maestros Waki y Ram, son oriundos de Maidaan, se encontraban entrenado aquí por eso se ofrecieron voluntariamente para ayudarnos, espero no se moleste el Consejo por esto. No soy muy entendido en esto, pero si no me equivoco son Maestros Zervant de nivel “Tigre”, y no pertenecen a ningún “escuadrón”.” —
 
— “Entiendo, voy a ser sincero Takedo, no se equivoca con respecto a mi visita, los motivos son confidenciales, pero creo que podemos ayudarnos mutuamente, al terminar con mi misión debo volver a la Capital, y voy a ocuparme personalmente de informar su situación al Consejo para que le envíen la ayuda necesaria…” —
 
— “Muchas gracias Gran Maestro, por favor confié en mi para lo que necesité en su misión, todos mis recursos son suyos” —
 
— “Muy bien Takedo, lo que voy a decirles saben que debe quedar aquí. Estoy en una misión de captura, hace ya un tiempo que estoy persiguiendo un fugitivo del Imperio, conocido como el “Zorro Oscuro”, un Guerrero Zervant nivel Tigre, o mayor, el ultimo registro de él ya tiene mucho tiempo y de seguro a aumentado su nivel, perteneciente al “Clan Tigre Sangriento”, un despiadado asesino con una afición por objetos religiosos de alto valor, no importa a quien pertenezca él lo tomara utilizando la fuerza…” — Explica Uday.
 
— “Ya veo, debe ser un guerrero muy peligroso para que el consejo lo envié personalmente a usted en su captura.” —
 
— “Así es, eh seguido su rastro por mucho tiempo y me ha llevado hasta aquí, y no creo que solo este de paso, estoy seguro que quiere algo que usted tiene… “—
 
— “La reliquia del Gran Kan.” — Anticipa Takedo.
 
— “Exacto, me eh dado cuenta según sus anteriores robos, que no pierde tiempo en atacar, lo más probable es que lo intente esta misma noche aprovechando la oscuridad. La mejor manera de capturarlo es esperar que salga de las sombras, ambos Maestros Waki y Ram deben esperar en el salón junto con la reliquia, solo deben evitar que la tome, y si pueden evitar confrontarlo mejor, cuando quiera escapar yo mismo lo atrapare...” — Explica Uday, mientras el resto mira con aceptación — “... lo más importante es que no exponga a sus hombres, ningún soldado debe tratar de oponerse al Zorro Oscuro, ni siquiera usted Capitán Ayari, tratar de detener a un Zervant  (Guerrero Seishin) sin el entrenamiento necesarios seria sin duda la peor decisión… El poder Espiritual se combate con poder Espiritual.” —
 
La Reliquia del Gran Kan, es una pequeña estatua de unos 30cm con la figura del Primer Maestro Espiritual, hecha completamente de oro puro con incrustaciones de piedras preciosas, entregada al pueblo de Maidaan por el Imperio hace más de un siglo por su colaboración permanente abasteciendo de alimentos al extenso territorio del Imperio durante las guerras.
 
Un rato más tarde, Takedo en su escritorio pensativo, cuando se acerca Ayari.
 
— “Padre.” —
 
— “Acércate hijo, siéntate y escucha con atención, si este guerrero es tan peligroso como Uday dice, estoy seguro que pronto se aliará con los bandidos del bosque si es que no es parte de ellos, y no tardaran en atacarnos, y sabes muy bien cuál es su verdadero objetivo, asesinarnos hijo…”—
 
— “No lo había pensado, pero tiene lógica.”—
 
— “¿Y no crees que vendrán por nosotros?... ya intentaron matarme una vez, esta vez enviaron a un Maestro Zervant asesino, que puede llegar a ser de nivel "Dragon". ¡Lo que quieren es eliminarme para apoderarse de estas tierras!  los demás territorios del sur están gobernados por diferentes clanes que solo están pendientes de su fuerza militar y de sus guerreros, de seguro se preparan para algo, algo grande, soy el único que aún sigue los principios de los "Señores del Sur" es por eso que quieren eliminarme!” —
 
— “No voy a permitirlo Padre.”—
 
— “Esta noche, Ram se quedará a mi lado es el único capaz de protegernos ¡y tú te quedaras conmigo!” —
 
— “¡Padre! Yo puedo protegerte, recuerda que el Gran Maestro dijo que ambos Maestros esperen junto a la reliquia, soy el Capitán de Maidaan y el más hábil con la espada...” —
 
— “Confío en ti hijo, pero el poder Espiritual se combate con poder Espiritual. Envía a nuestros 10 mejores hombres, que reemplacen a Ram y que se queden junto con el Maestro Waki, nuestra seguridad está por encima de una estatua, ¿entiendes hijo? … ¡¿Entiendes hijo?!” —
 
— “¡Si Señor! “— Agacha la mirada.
 
Dia del encuentro.
 
Esa misma noche. Dos soldados custodian la entrada al templo donde se encuentra la reliquia, dentro de uno de los patios internos de la gran casa del Gobernador. Uno de los soldados fija su mirada por encimas de los muros de la casa, mirando la misma oscuridad. se podía ver la figura de una persona en cuclillas con ropaje negro y una máscara roja con una larga nariz redondeada, observándolos. Era el Zorro Oscuro.
 
— “¿Qué es eso?” — Señala uno de los soldados. — “¿Puedes verlo?” —
 
El Zorro salta por los aires en dirección a ellos mientras el Niño con su rostro tapado como un ninja, aparece de entre las sombras corriendo hacia los soldados arrojando unas pequeñas esferas a los pies de los soldados, las cuales estallan emanando un humo verdoso, uno de estos sorprendido tapa su boca y nariz.
 
— “¡Coff coff! ¡No respires el humo es venenoso! Coff Coff” — Quiere gritar uno de los soldados para advertir a los demás, pero su garganta se cierra y no podía dejar de toser.
 
El otro soldado giraba su lanza rápidamente para dispersar el gas. El Zorro cae del cielo y en dos movimientos rápidos de su espada elimina a los dos soldados indefensos. Se para frente a la gran puerta de doble hoja del templo.
 
La puerta se encuentra cerrada desde adentro con un gran tablón atravesado, custodiada por más soldados armados, atrás el Maestro Waki en posición de meditación con una gran pipa humeando y detrás de el en un pedestal la reliquia del primer Maestro Kan.
 
El Zorro pasa su espada por la hendidura entre las puertas, y con un rápido movimiento corta al medio la dura madera que mantenía cerrada la puerta. El Niño que corría hacia la puerta, salta y de una patada abre las puertas, el Zorro entra rápidamente lanzando unos kunai a su derecha (pequeños cuchillos). Un kunai impacta directo en el brazo de un soldado que iba a dar alamar sonando un enorme gong, el otro kunai impacta en su cabeza.
 
El Zorro y el Niño dentro del templo, el cual está lleno de estatuas de piedra y algunos artículos antiguos, en el medio del salón los soldados preparados para pelear y al fondo el Maestro Waki sentado con sus ojos cerrados con una expresión de calma.
 
Los soldados se abalanzan contra ellos, empuñando distintas armas, espadas, lanzas, mazas. Por más que ataquen juntos el Zorro lograba esquivar sus ataques casi de manera acrobática. Un soldado ataque al pequeño, pero este rápidamente se defiende y con mucho esfuerzo detiene el ataque con su espada. El Zorro clavando su espada en un soldado con un hacha en su mano, detrás de él se pueden ver los cuerpos ensangrentados y muertos de los demás, le quita el hacha y la arroja con fuerza clavándola en la espalda del soldado que tiene al Niño en el suelo por dar la última estocada.
 
El Zorro exhala con fuerza después de acabar con todos, su espada ensangrentada, parado frente a Waki que se encuentra sentando a unos cuantos metros con los ojos cerrados.
 
— “Lárgate de aquí, las bestias no son bienvenidas en este lugar.” —
 
— “¿Que me vaya? ¿Acaso no quieres vengar a tus compañeros?” —
 
— “Eres un ser despreciable, no saldrán vivos de aquí.” — Waki, a pesar de que mantiene los ojos cerrados frunce el ceño, aprieta los dientes y le da una gran pitada a su gran pipa.
 
El Niño se mantiene al margen simplemente observando.
 
— Siempre siento esta misma sensación cada vez que el Zorro encuentra un oponente de su nivel… — Piensa el Niño. — … El aire está muy pesado. —
 
El Zorro limpia la sangre de su espada con su manga.
 
— Solo ha fumado de esa pipa desde desde que entramos... puedo sentir su aura en todo el salón… ¿qué planeas maldito? — Piensa el Zorro.
 
— Siempre tengo la misma sensación, mi corazón, siento que va a explotar de mi pecho… no puedo quitar la mirada, cada vez que el Zorro se enfrenta un guerrero igual que él, pasan cosas que no puedo entender. — Piensa el Niño.
 
— “Kirlian” — Dice el Zorro colocando su mano frente a sus ojos.
 
En ese preciso momento, los ojos del Zorro comienzan a llenarse de sangre hasta llegar al iris, como si todas las pequeñas venitas de sus ojos comenzaran a engrosar y derramar hasta cubrir toda la parte blanca de los ojos, en color rojo sangre, todo ese proceso en menos de un parpadeo, tan rápido que es imperceptible a la vista normal del ser humano. Esta es la técnica de “Kirlian”, con esta el Zorro puede ver el aura de las personas como de toda el aura presente en el lugar.
 
Fija su mirada sobre Waki, logra ver el poder espiritual que lo rodea incluyendo la reliquia, el aura flota en el aire y se mueve como humo girando alrededor de él. Detrás de la máscara del Zorro, cae una lagrima de sangre por su mejilla, luego los ojos vuelven a su normalidad. Camina hacia unas estatuas del salón, sin dejar de mirar a Waki. Cuando se acerca a la gran estatua de piedra, el Zorro con unos movimientos pasa su mano por el canto de su espada, mientras pasan sus dedos pareciera que la misma se cargara de energía, el aura del Zorro queda impregnada en la hoja emanando un color morado hasta cubrir todo el filo.
 
Esta es una técnica esencial para un Zervant, transmitir, traspasar el aura a un objeto. El principio básico se lo llama “Trasferencia Espiritual”, cuando la realizan en un objeto se potencian las cualidades del mismo, sobre una piedra, esta sería más dura o pesada, sobre una espada, se vuelve más filosa, el hierro más duro. Todos los elementos naturales como los hechos por el hombre poseen un aura esencial, todo lo que nos rodea lo contiene.
 
Con un movimiento muy rápido corta la cabeza de la estatua a su lado, la cual queda sujeta como si aún estuviera pegada por unos segundos hasta que comienza a deslizarse. El Zorro se prepara, los músculos de sus piernas se hinchan, las venas resaltan. Con un gran salto se eleva, gira en el aire y patea con fuerza la cabeza de piedra, lanzándola a gran velocidad directo a Waki, el cual mantiene su postura con los ojos cerrados.
 
Antas de tocar el suelo el Zorro utiliza la misma técnica.
 
— “¡Kirlian!” — Veamos que puedes hacer — piensa.
 
La cabeza de piedra se aproxima velozmente, es un impacto directo al rostro de Waki, pero este abre sus ojos, mirando directo al proyectil.
 
— “¡Aaaaahh!” —Grita con fuerza.
 
El aura que lo rodea como humo se acumula frente al proyectil, el cual impacta contra esta barrera de aura, la cabeza estalla en pedazos como si chocara contra un gran muro macizo. Así como se utiliza el aura se desvanece y desaparece. Pero cuando Waki vuelve a cerrar sus ojos, inhala de su pipa, y al exhalar, el aura en forma de humo fluye de él y vuelve a crear esa barrera protectora.
 
— No logro entender que es lo que está pasando, los movimientos del Zorro son fantásticos. — piensa el Niño que se encuentra inmóvil observando con cuidado.
 
— “Es inútil, una persona como tú no podrá pasar esta barrera… esta es mi técnica especial “Bogo Fuku” (Manto Protector), la cual mantiene a los demonios alejados —
 
— Ya entiendo… cuando abre los ojos y mira su objetivo su aura se mueve para bloquearlo… pero esta también desaparece al usarla, y al cerrar nuevamente los ojos y fumar de la pipa su poder brota y vuelve a regenerarse. — piensa el Zorro mientras envaina su espada. — “Comencemos.” — Corre al otro lado del salón acercándose y arrojando varios kunais a Waki. Salta a una columna en la cual por un instante se mantiene en una posición vertical sosteniendo entre sus dedos más kunais.
 
Los primeros kunais que lanzo mientras corría simplemente revotan y caen al chocar con la barrera invisible creada por el aura del maestro Waki.
 
— “¡Kurao Tsume! (Garras Oscuras)” — Grita el Zorro que aún se mantiene en la columna.
 
Esta técnica “Kurao Tsume” utiliza el mismo principio de Transferencia Espiritual, cargando los kunais con su aura de color morado, pero estos están cargados con otro tipo de aura, cuando los arroja contra Waki estos viajan a mayor velocidad.
 
— “¡Ya te lo eh dichoooo!” — grita Waki mirando kunais.
 
Los músculos del Zorro vuelven a hincharse y se marcan de manera exagerada, aun trepado en la columna. Se impulsa con fuerza directo a Waki. El choque entre estas dos técnicas, el "Kurai tsume" y la barrera "Bogo fuku", provoca un gran impacto y un sonido fuerte que dispersa el aire formando vibraciones. Los kunais revotan y caen mientras el humo se desvanece. El Zorro en dirección a Waki propulsado en el aire desenvaina su espada.
 
— “¡Muereeee!” — Grita con fuerza mientras colisiona contra el Bogo Fuku tratando de atravesar la barrera con su espada.
 
Ambos guerreros se esfuerzan, pero al final el Zorro es impulsado hacia atrás y la espada salta bruscamente de sus manos y se clava en el suelo.
 
— “Es inútil… “— Waki con una pequeña sonrisa en el rostro.
 
El Zorro sin levantar la mirada y con un rápido movimiento con sus manos, manipula la espada clavada a distancia, la cual se levanta y sale propulsada contra Waki, quien apenas se percata.
 
— Maldición, no podre generar una barrera tan rápido. — piensa, mientras coge rápidamente su shakujo (Báculo, bastón de monje), rompe su postura de meditación para pararse y detener el ataque.
 
Pero antes que pueda bloquearlo, la espada se clava en su estómago. A pesar del intenso dolor el Maestro Waki levanta su shakujo con la intención de una última técnica, pero en ese momento el Zorro se abalanza rápidamente enterrando aún más la espada atravesando el cuerpo de Waki, tan bruscamente que ambos caen al suelo gritando. Luego de unos segundos, el Zorro se levanta lentamente, agotado, saca la espada del cuerpo del Maestro Waki quien yace sin vida. Suspira y mira la reliquia.
 
— No deja de asombrarme, esto me deja sin aliento… debo recordar respirar la próxima ves — piensa el Niño.
 
¡Tomg Tomg! Suena un gong con fuerza, es la alarma del palacio, los soldados comienzan a correr por los pasillos del patio llevando con ellos antorchas para iluminar el camino. El maestro Uday Chan se encuentra en posición de meditación en una de las habitaciones del palacio con los ojos cerrados.
 
— “A llegado el momento” — abre los ojos el Gran Maestro.
 
El Zorro y el Niño corren rápidamente atravesando la maleza para llegar hasta un boscaje, detrás de ellos más lejos se pueden ver las luces de las antorchas y el relincho de los caballos, pero estos siguen corriendo rápidamente sin detenerse. Luego de un rato corriendo por el bosque el Zorro que iba por delante se detiene y levanta su mano en señal de detención, este simplemente permanece inmóvil. De repente arroja un kunai a la oscuridad del bosque frente a ellos.
 
— Puedo sentir un gran poder frente a nosotros, maldición — Piensa. — “¡Se que estás ahí! Puedo sentir tu aura ¡Muestra la cara!” —
 
— “Pides que muestre la cara mientras tú te ocultas detrás de una máscara.” — De la oscuridad se asoma una figura, es el Maestro Chan sosteniendo el kunai que el Zorro lanzo.
 
— No es un Maestro común… puedo sentir la presión de su aura, solo con su presencia. — Piensa el Zorro en posición de combate. Detrás de este, el Niño, inmóvil asombrado como si hubiera visto un fantasma.
 
— “Mi nombre es Uday Chan, Maestro del Consejo Espiritual… hace mucho te estoy buscando y al fin te encuentro…” —
 
— “¡Huye! ...” — El Zorro mira al Niño que se encuentra paralizado, aterrado al ver al anciano.
 
— Él es… no puede ser… tan pronto — piensa el Niño.
 
— “… ¡Que corras Niño!” — grita. — “¡Ahoraaaa!” —
 
Este último grito distrae al Niño que entra en razón, mira al Zorro como afirmando y corre desesperado hasta perder su figura en la oscuridad del bosque.
 
— “Me honra el Consejo enviando a su mejor asesino por mí, el Gran Maestro “Sabio” Uday Chan, conocido como el “Casi Inmortal”.” —
 
— “Te equivocas, no vengo por ti Zorro Oscuro.” —
 
— “Ha!, no lo entiendo, después de enfrentar a los mismo “Inmortales”, ahora te utilizan para buscar niños en el bosque, jajaja” —
 
— “No es necesario que un criminal como tú lo entienda, una persona que solo utiliza sus habilidades para su satisfacción no merece tenerlas. Prepárate Zorro Oscuro, no dejare que vuelvas a provocar más daño.” —
 
—“¡Kurai tsume!” — El Zorro comienza con su técnica de lanzamiento de kunais cargados con su energía espiritual.
 
El Maestro Chan cierra los ojos, carga el kunai en su mano con su energía Espiritual la cual toma un color verdoso y utiliza este mismo para bloquear rápidamente cada kunais los cuales revotan y se clavan a su alrededor. El Zorro aprovecha la distracción para correr hacia Chan, carga su espada de poder pasando su mano sobre ella.
 
—“¡Aaaaahhhhhh!”— grita corriendo a velocidad.
 
El Gran Maestro con una postura serena y seria, pero con mucha velocidad lanza el kunai al Zorro, el cual apenas se percata lo esquiva recibiendo solo un corte en la mejilla, cuando está lo suficientemente cerca ataca con una estocada directo al rostro. Pero el Maestro frena el ataque deteniendo la hoja de la espada con ambas manos. El ataque aún no se detiene, el Zorro señala con una de sus manos a Chan, y los kunais clavados a su alrededor como si estuvieran conectados con el Zorro se desclavan y mueven rápidamente contra el Maestro, esta vez en una posición menos ventajosa, el cual se sorprende.
 
A lo lejos, acercándose, se pueden ver las luces de las antorchas entre los árboles, el sonido de los jinetes buscando el rastro de los fugitivos. El Niño sigue corriendo sin rumbo simplemente huye aterrado.
 
El Maestro Chan rápidamente se agacha hasta tocar el suelo con una mano, mientras que con la otra sostiene el otro brazo y con un gesto de esfuerzo expulsa una gran cantidad de poder como si un tornado saliera de su cuerpo por un instante, desviando todos los kunai. Luego muy rápido se acerca al Zorro sin que este pueda hacer algo, y con rápidos movimientos golpea diferentes puntos del cuerpo utilizando la punta de sus dedos. Esto lo paraliza y cae de rodillas frente a su mirada.
 
— “Quédate aquí, ahora vuelvo por ti… ya están por llegar”— dice el Gran Maestro.
 
Mientras el Niño que corre casi sin ver por dónde va, tropieza, cuando alza la cabeza, el Gran Maestro aparece frente a él extendiendo su mano.
 
—“Tranquilo, vengo ayudarte… “—
 
El Niño entra en un estado de shock por el susto, queda paralizado sin escuchar, aterrado. De repente su mirada cambia, su ceño se frunce, parece estar a punto de estallar.
 
—Kirlian. — Utilizando la misma técnica que uso el Zorro, el Gran Maestro puede ver la energía, el aura del Niño que se incrementa de manera exponencial, cada vez más intensa.
 
 El ojo izquierdo del Niño que es diferente, comienza a brillar.  Pero el Gran Maestro utiliza la misma técnica que uso contra el Zorro golpeando diferentes puntos del cuerpo del Niño causando parálisis.
 
— “Aun no es el momento pequeño.” —
 
El Niño se desploma en los brazos del Gran Maestro.
 
—“Fiiiuuuuiiiiii” — Silva al aire.
 
Era un llamado, se escucha a lo lejos el relinche de uno de sus caballos, el cual se acerca para que el Maestro cargue al Niño inconsciente.
 
—“Bien hecho amigo… ahora ve!” — con una palmada el caballo se aleja rápidamente con el joven.
 
Uday regresa con el Zorro que se encuentra inconsciente, al revisarlo encuentra la reliquia. En ese momento se acerca Ram a caballo quien salta rápidamente, y muy agitado se acerca a ellos.
 
—“A un lado!” — Enojado y con lágrimas en sus ojos toma su mazo. — “¡Este maldito mato a mi Compañero de Armas! … ¡No dejare que te lo lleves! ¡Voy a cortar su cabeza ahora mismo!”—
 
— “No puedo permitirlo, debo llevarlo a la Capital.” —Chan se para frente a él.
 
— “Entonces lleva su cabeza en una bolsa…” —
 
— “Debes tranquilizarte, como tu superior te ordeno en nombre del Consejo que bajes ese mazo. Ram, tu no eres el verdugo no es el momento para que manches tus manos con sangre.”—
 
— “Acaso nunca has perdido un amigo?!” — Baja su arma.
 
— “En la guerra puedes perder a todos tus amigos antes de que puedas despedirte de ellos... no hables de pérdidas a un anciano como yo.”—
 
—“No puedo quedarme con los brazos cruzados!” — Ram solo mira al Zorro en el suelo.
 
— “Mírame! ¡Mírame Ram! Un buen caminante no deja huellas… El tendrá lo que merece… El valor de un acto se juzga por su oportunidad. Dejare que se lo lleven y podrán juzgarlo por los crímenes cometidos esta noche… tienen derecho a su redención, pero solo si es juzgado bajo juicio público como el Imperio Pretende.”—
 
Ram mira al Gran Maestro fijamente y moviendo su cabeza en forma de afirmación, relaja su mente y se tranquiliza. Ahora simplemente se quedan esperando que los demás soldados los encuentren.
 
El primero en llegar es Ayari, quien baja rápido de su caballo.
 
—“¡Este hombre mato a once de mis mejores hombres, incluyendo al Maestro Waki! ...” —
 
—“Lo sé, y tendrán su juicio justo. Pueden quedárselo y hacer lo que quieran con él.”—
 
—“Gracias Gran Maestro, aunque ningún castigo regresara nuestras perdidas.”— Agacha la mirada.
 
—“El mejor castigo, es el que sufres como propio.” —
 
Ayari mira desconcertado, mientras Ram termina de atar al Zorro.
 
—“Quiero preguntarle algo Capitán…” —
 
—“Si Gran Maestro.”—
 
—“¿Qué fue lo que encontró al volver?” —
 
—“No entiendo…”—
 
—“Esta tarde, el relato del ataque a tu padre, al final le dijiste que volverías a la caravana…” —
 
—“Así es…” — recuerda.
 
—“¿Qué fue lo que vio?”—
 
Ayari se detiene un momento haciendo memoria.
 
—“Ardía… quemaron todo, no querían la mercadería, quemaron la caravana entera, quemaron los cuerpos, todo ardía a su alrededor…”— Su voz baja, se nota la angustia en sus palabras.
 
—“El poder de la fuerza Espiritual en manos equivocadas puede generar un daño que el hombre común nunca podrá controlar, la fuerza Zervant no se intercambia ni por cien hombres… El poder Espiritual se combate con poder Espiritual.”—
 
Estas palabras llegan a lo más profundo del Capitán, quien solo se queda en silencio.
 
Cuando el sol sale, el Maestro Chan se encuentra en su carruaje saliendo de la casa del Gobernador poco antes que comience el juicio al Zorro Oscuro. Sentado, mirando por la ventana, fumando su pipa. Luego de un rato, mira el largo asiento frente a él, que en realidad esconde una cajuela, la abre y en ella se encuentra el Niño aun inconsciente…
 
Continuara…
 
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