III - Blog de Nexo


"-Te has despertado esta noche y ¿que es lo que has visto…?-
-La muerte-
-¿La muerte de quien?-
-Tu muerte-
"

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8:59 am. Daniel

Nathan espera con atención desde hace una hora, un niño de unos  11 años lo observa desde su asiento. Mira el reloj y acto seguido la puerta se abre automáticamente…

-Es la segunda vez Daniel…- Dice Nathan levantando ligeramente su vista de los informes.-Tienes que empezar a hablar conmigo.

Daniel tiene cara de angustia, sus manos entrelazadas se aprietan mucho mientras sujetan sus piernas encogidas encima de la silla.

-Daniel, me escuchas… - Daniel no responde.

En la puerta una joven espera con cara de fastidio. Nathan se levanta y se acerca al niño. Con su mano suelta las manos de Daniel, que aprietan con fuerza… las observa por unos instantes. Sus dedos están enrojecidos y tensos. Tiene heridas en cada uno.
Nathan hace unos apuntes y le indica que se vaya con la cabeza.
El niño se levanta y lentamente sale de la sala. Acto seguido la niña con cara de fastidio entra y se sienta de manera maleducada, medio caída. La puerta se cierra detrás de Daniel. Este se pone a andar por el pasillo, hasta que el blanco impoluto de la sección desaparece.

Una vez en el jardín, se dirige a su árbol favorito, el más alejado y solitario. Sentado observa como unas ciberaves están picoteando la hierba.

-Hola…-

El niño de un brinco se gira y se sorprende por no haberse dado cuenta de que esta vez había alguien más en su árbol. Un joven de unos 14 años y pelo oscuro, con un libro en la mano lo miraba de reojo. Pero Daniel no responde.

-Me llamo Bastian…- Daniel tras unos segundos le tiende la mano, pero no dice nada.

Bastian deja el libro encima de la hierba fresca y respira hondamente. Tiene los pies descalzos y unos cuantos libros más a su alrededor, seguramente de la biblioteca.

-He oído, que vas a las consultas…- Silencio - Yo también.

-No sé si lo sabes, pero la otra noche, te vi salir de tu habitación, parecías asustado… -Daniel se encoge y esquiva la mirada de Bastian-  Al principio yo también tenía muchas pesadillas…-

Daniel se acerco ligeramente hacia el lado de Bastian con curiosidad.

-Y… que es lo que soñabas.-

-Cosas malas…- Dice fingiendo que no le sorprende oír la voz de Daniel por primera vez- Yo no recuerdo nada mas allá de aquí ¿Sabes? Pero durante 4 años, estuve en algún lugar, en algún hogar antes de que me trajeran… creo que soñaba con eso.-

-Yo tengo pesadillas todas las noches desde que llegue.  Antes incluso...-

-No estás en las clases con los demás de tu edad ¿verdad?-

Daniel, volvió a callarse, parecía que no quería hablar de ese tema y Bastian no insistió. Volvió a leer un rato.
Después de unas horas, Bastian no sabía si Daniel se había ido o se había quedado dormido. Estaba absorto por el libro. Pero de repente oyó un pequeño jadeo, y un movimiento exagerado de Daniel lo alarmo. Soltando el libro bruscamente un poco más lejos de él. Se levanta corriendo y trata de despertar a Daniel.

-Oye, despierta… despierta, tienes una pesadilla…-

Despacio Daniel abre los ojos y mira a Bastian fijamente, su corazón late muy deprisa y su cara está llena de sudor y muy enrojecida. Tras unos instantes de sujetar al niño, Bastian lo suelta lentamente. Saca de su bolsillo un caramelo de color azulado y se lo tiende.

-Toma, es un reconstituyente, te ayudara…- Daniel coge no muy decidido el caramelo, pero al probarlo el dulce hace que se sienta un poco mejor.
Bastian vuelve donde estaba y recoge sus libros.

-Menudo susto me has pegado… pensaba que te habías ido.-

-Lo siento.- Llega a Decir Daniel con un poco de vergüenza.

-No te disculpes, no pasa nada- Se quita la hierba de los pantalones con unas palmadas, recoge sus libros y da unos pasos alejándose.- Si tienes más pesadillas de noche, puedes venir a verme, no duermo demasiado…-

Sin recibir respuesta, Bastian se va de allí. Daniel por unos instantes se ha sentido bien pues desde que llego nadie había estado con él cuando había tenido alguna pesadilla.
Era la hora de comer, pero extrañamente no tenía hambre, el caramelo le había dejado una sensación saciada. Cuando se levanta para irse, ve que uno de los libros de Bastian estaba en el suelo. Se le debió de caer cuando le ayudo. Cuando lo levanta ve una de las ciberaves debajo, está muerta posiblemente le cayo encima. Daniel lo toca ligeramente con sus dedos y se levanta para irse, quita la hierba seca que tiene entre las páginas del libro. Al leer el titulo parece entrecortársele la respiración.


Bastian camina hacia el edificio, mientras Nathan lo observa fijamente desde los ventanales de la consulta. El joven dirige cuidadosamente la mirada hacia el árbol, para que Nathan lo vea. Nathan asiente y se aleja de la cristalera que da al jardín.


 

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