Nada es lo que parece (Parte 1) - Blog de MariSponge

Era una tibia mañana de verano. Jade estaba sentada a la mesa, viendo las noticias, mientras esperaba a que Nina terminara de hacer el desayuno.
-Pásame dos platos para la fruta – le pidió Nina a Jade.
Jade se levantó, sin apartar la mirada del televisor. Se acercó al estante, abrió la puerta de este, y sacó dos platos pequeños. Volvió a cerrar la puerta, le llevó los platos a Nina y regresó a su lugar en frente del televisor.
Jade tenía 16 años de edad, era de corta estatura, lo que le confería un aspecto un tanto infantil, delgada, tenía una tez muy blanca, cabello negro lacio y un poco largo, unos grandes ojos color verde, que le daban honor a su nombre, y de una actitud bastante infantil. A pesar de ser una adolescente, las personas siempre pensaban que era más joven, pues su aspecto y su forma de ser, los engañaba fácilmente.
-¿Ya oíste?- preguntó Jade a Nina- encontraron otro cadáver. También sin brazos, a las orillas del bosque.
-¿También por aquí?
-Nop, en el país vecino, en la frontera.
-Al parecer, eso es muy cerca de aquí- respondió Nina, sin prestarle mucha importancia a la noticia.-  Toma.
Nina colocó delante de su hermana un plato con fruta picada. Jade tomó el tenedor y comenzó a comer la fruta. Era su fruta favorita: rambután. Nina había cortado la fruta en cubos, justo como le gustaba a se hermanita.
Desde que los padres de ambas murieron, Nina se había encargado de Jade.
Nina tenía 25 años, pero actuaba como si fuera más grande, era alta, delgada como su hermana,  de cabello lacio negro y corto,  tez blanca como Jade y ojos almendrados de un color azul muy hermoso.
-¿Cuántos cuerpos han sido los encontrados así?- preguntó Nina, como si ese tipo de cosas pasaran todos los días y fuera muy normal.
-Amm… creo… creo que  4- respondió Jade, llevándose un trozo de rambután a la boca.
-¿Y ya han dado las identidades de las víctimas?
-No creo que lo hagan- respondió Jade, sin apartar la vista, ahora, de su fruta- tampoco han dicho sus nacionalidades. Pero supongo que ya han informado a las familias.
-La policía no ha de querer que la gente se alarme- reflexionó Nina.- Por cierto, hoy debemos ir a Extheeria, debo pagar unas cosas allá.
-Está bien- respondió alegremente Jade.


                                                                                     ***

Horas antes…
-¡No, por favor! ¡No me mates!- gritó el hombre. Su captor no respondió, solo se limitó a levantar un pequeño cuchillo, con un gran filo. La luz se reflejaba el la hoja del cuchillo, que lenta y dolorosamente cortaba la carne del pobre hombre. El cuchillo había llegado al hueso, y minutos después, separó el brazo izquierdo del resto del cuerpo.
Cuidadosamente, el criminal colocó el brazo en una mesa, se dio la vuelta y se acercó al hombre y comenzó a cortar el brazo derecho del desdichado. El sujeto, gritaba por el dolor que el cuchillo le causaba al cortar su carne, nervios y hueso.
Después de varias horas de agonizante dolor, el hombre murió, por el derrame de sangre y por el dolor. El criminal guardo cuidadosamente los brazos, a los cuales les había hecho un corte limpio y muy estilizado, como si de una planta se tratase. Se volvió a su víctima, la envolvió en una sábana blanca, y, la arrastró a una camioneta. Una vez cargado el cuerpo en el vehículo, el criminal arrancó al coche y manejó hasta el bosque, en la frontera entre Vandhill y Meldtown.
Bajó de la camioneta y con gran esfuerzo, cargó el cadáver hasta el bosque, y lo arrojó, sin preocuparse de que el cuerpo quedara a la vista, pues casi nadie pasaba por ahí. Máximo, se darían cuenta del cuerpo en un par de días, lo más pronto que lo pudieran descubrir, sería hasta la mañana siguiente. Pero eso no le importaba, todavía le quedaría bastante tiempo para alejarse del lugar e ir a su escondite.

Después de media hora, llegó a un pequeño claro, muy en lo profundo del bosque de Vandhill, nadie llegaba hasta el centro del bosque, solo él. Sacó los brazos y, como si se tratara de flores, los plantó en la tierra con mucho cuidado.
Al finalizar su tarea, se puso de pie, y observó su hermoso jardín de bellas manos, cortadas desde el hombro. Todas las manos eran, lo que él consideraba, muy hermosas. Manos largas, suaves, bien cuidadas. Tomó sus herramientas de jardinería y las guardó en el pequeño cobertizo, ubicado a un lado del jardín. 
Después de revisar la cerca, se dirigió a su destartalada camioneta y se marchó del lugar, satisfecho con su hermoso jardín.
Subscribe to RSS - Entradas de blog de MariSponge en Dibujando