Hora de volver a casa

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#1

un pequeño texto que hice para un concurso de un foro, espero que les guste ^^

 

 Sostengo en mis viejas y doloridas manos la escopeta que espero termine con todo, tampoco me he olvidado de traerme una hoz, si tanto ha podido con el trigo, también podrá con algún que otro gaznate; con paso lento y firme bajo la lluvia me dirijo a la inmobiliaria, Dios la maldiga, ella es la causante de mi sufrimiento, mío y de los míos. 

  

Primero empezaron viniendo unos hombres trajeados queriendo comprar mis terrenos, unos terrenos que mi padre, a quien admiraba, me dio en herencia, y que estos le fueron dados por su propio padre a una edad más o menos como la mía, yo quería dársela a mi hijo, pero él no la quiso, prefería dedicarse a cosas más modernas, quizás en los tiempo que corren ya no hay lugar para trabajar la tierra, está todo muy industrializado, todo son marcas, supermercados, computadoras y demás. Así que yo continué como bien pude sacar alguna que otra migaja para ir tirando; esos señores bien vestidos querían quitarme todo aquello que tanto me había dado a cambio de cuatro perras mal contadas, me negué en rotundo y golpeando la mesa les eche de mi casa, no quedaron muy contentos y dijeron que volverían y no serian tan amables. A los pocos días empezaron las amenazas, extorsiones, yo siempre los recibía escopeta en mano disparando cartuchos al aire, tan bien que iba para ahuyentar a los lobos y proteger mis ovejas y mira tú por donde también servía para ahuyentar a indeseables, poco a poco las incursiones a mi granja escalaron en violencia hasta que un día por fin terminaron, al menos eso creía yo.

  Un sábado vino mi hijo  a pasar el fin de semana trayéndose a su esposa, y a mi dulce nietecita Aida, pobre Aida, que te hicieron esos bastardos de mala madre, ella tenia vacaciones así que pidió a sus padres quedarse una semana como otras veces había hecho, hay pobre de mí, que dios me perdone, les dije que ya se habían cansado de molestarme, y no había peligro, aceptaron, no deberían haberlo hecho, a la mañana siguiente de su vuelta a casa esperaba encontrar a Aida aun dormida en su cama pero no estaba, pensé que habría ido a visitar a Sandra, una amiga suya que vive cerca de aquí, estuvimos largo y tendido buscándola y gritando su nombre – ¡¡Aida!!- no oímos respuesta, Sandra, mi esposa volvió a casa a llamar a mi hijo, seguí buscándola hasta que de pronto en la espesura del bosque, la encontré. La noche del lunes, esos malnacidos volvieron y se encontraron a Aida dormida en la habitación de invitados, sin darle tiempo a reaccionar y alertarnos, se la llevaron lejos y la desposeyeron de aquello que tendría que ofrecer en su noche de bodas; tan rápido la vi, la recogí en mis brazos y la lleve a casa, gritando –¡¡Llama una ambulancia!!- la recosté en la cama, y empecé a examinarla, tenia moratones por la cara y el resto del cuerpo, la sangre, le salía de la boca, la nariz y las piernas; la ambulancia tardaba, yo y mi esposa, a cada segundo que pasaba nos preocupábamos más, hasta que al fin llego, rápidamente la meten dentro el vehículo, la intuban y se la llevan tan rápido como pueden hacia el hospital, Sandra vuelve a llamar a Daniel, mi hijo, diciéndole que fuera raudo al hospital. Una vez encontrados allí, mi Dani, histérico, empieza a blasfemar y a insultarme, razón no le falta tonto de mi, y para colmo a mi Sandra le da un ataque al corazón, rápidamente la hospitalizan, ya solo queda esperar la gracia de Dios, mas no podíamos hacer ya.

Pocos días después oigo gritos por la noche a las afueras de casa, en el campo, la cabaña de Mohammed estaba ardiendo. 

  Recuerdo muy bien el día que le conocí, el muy infeliz vino a mi huerta a robarme, le cogí  in fraganti y tal como le vi le lanzo una pedrada a la cabeza, siempre he tenido buena puntería a pesar de mi edad, me acerqué a él y le pregunte piedra en mano:

-¿qué coño haces moro de mierda?- el muchacho aturdido – ¡Ansiano paisa no pegue más!, familia pobre, no tener nada- con cara de pocos amigos. – en tu vida vuelvas a hacerlo, si tienes hambre la tierra da de comer, pero hay que trabajarla- respondí. Lo levanté y lo llevé a casa a hacerle curas, darle algo de comida y mantas para pasar la noche, tembloroso aún, dio las gracias y se despidió, al día siguiente fui en su busca, quedé algo arrepentido de endilgarle tal pedrada. Al encontrarlo le comente que si quería podía ayudarme en la granja, yo ya tenía mi edad y una ayudita siempre viene bien, lloroso me dio las gracias –Aunque el muy cabrón quiso robarme, no parece un mal muchacho- pensé. En poco tiempo ya se espabilaba y ayudaba bastante en el huerto y con los animales, incluso se montó una humilde cabaña para que el y su esposa en cinta pudieran refugiarse; quizá cuando faltemos mi Sandra y yo, le podría dejar esta buena tierra a él y su familia, ya que hace poco mi hijo dejo en firme que no la quería. En poco tiempo ya era como de la familia y cuando su esposa dio a luz le pusieron el nombre a la niña el nombre de mi amada esposa, que contenta se puso ella, al fin y al cabo ella llevó el parto, ya tenía practica con los animales de la granja. La pequeña Sandra se fue haciendo amiga de mi adorable Aida, siempre que venía de visita con sus padres la iba a visitar y jugaba con ella, menudos tratos eran las dos juntas.

La esposa de Mohammed vino corriendo pidiendo ayuda con la niña en sus brazos, rápidamente llamo a los bomberos y a la policía, mientras la pobre mujer y la pequeña lloraban desconsoladas, otra vez me encontraba al amparo del Señor, no podía hacer mas que acercarme con cubos de agua y hacer lo que buenamente pueda, hay demasiado humo, tengo demasiado miedo, no me atrevo a entrar en busca del pobre Mohammed, ojalá tuviera tal valor, llegan los bomberos y empiezan a hacer su trabajo mientras la policía nos pregunta lo ocurrido, les digo que ha sido esa dichosa inmobiliaria, que me quieren quitar el terreno, los policías ignoran eso y se centran en preguntar que hacen unos inmigrantes en mi terreno, enfadado cojo a Fátima y me la llevo a casa, ella no ha parado de llorar aún, intento consolarla diciéndole, que “Moha” es un tipo fuerte y valiente, que saldrá de esta. Fuera empieza a llover y doy gracias a Dios, me gustaría ir a ver como esta Mohammed pero no me atrevo a dejar a la pobre muchacha sola en casa, llaman al teléfono, al cogerlo todo son malas noticias.

 

De repente una furia asesina invade mi cuerpo, voy a por mí fiel escopeta, la canana llena de cartuchos y la hoz, con la furgoneta me dirijo al pueblo en busca de esa maldita inmobiliaria, al llegar me quedo un rato pensativo, luego empiezo a gritar. – ¡Salid malditos bastardos, no sois mas que un atajo de hijos de puta! ¡Salid si tenéis huevos!-  Pronto aparecen un par de hombres como armarios armados con pistolas, no llevan uniforme alguno, les apunto y de repente oigo un disparo, del susto me caigo al suelo empapándome, las dos moles empiezan a reírse de mí y poco a poco oigo como las carcajadas se van acallando. 

De pronto me levanto y les disparo un cartucho a cada uno en la cabeza, desparramando sus sesos de mandril en la puerta de la entrada, recargo la escopeta y entro como rinoceronte enfurecido llevándome todo lo que puedo por delante disparando a diestro y siniestro le doy a una muchacha que estaba tras una mesa asustada, -Que se joda, no haber trabajado con esos malnacidos.-  los cartuchos de escopeta se me han acabado así que hago acopio de my hoz y voy yendo despacho tras despacho arremetiendo con todo, es extraño que siendo de noche haya encontrado gente trabajando aquí, incluso algunos me resultan vagamente familiares,  pero poco me importa, ahora lo que tengo ganas de hacer es matar a cuantos más pueda, degollándolos con mi hoz su sangre me salpica la cara y la camisa, incluso con alguno ya muerto me entretengo a ensañarme con su cuerpo destripándole el estomago y extrayéndole las vísceras para usarlas con algún pobre infeliz para estrangularlo, cuando termino he creado un carnaval de muerte y sangre. Cansado y calmado me dirijo hacia fuera, aun llueve y esta amaneciendo, que relajante sienta ahora la lluvia, me quedo de pie con los brazos extendidos mientras el agua que cae me va limpiando, no me había dado cuenta de que la policía y una ambulancia habían llegado acordonando la zona, me quedo mirando como levantan un cuerpo al que han disparado, lo tapan y se lo llevan, a mi no me dicen nada, deben estar ajetreados con lo que hacen. Detrás mío oigo un ladrido que me resulta familiar me giro y veo a mi querida Lacra que ha venido a buscarme, que perra mas lista es, siempre ha sabido donde encontrarme, pobre Lacra, un día que vino a buscarme cuando estaba con el tractor la atropellé por el abdomen, es como un milagro que siga con vida, unas lagrimas escapan de mis ojos mientras lacra hace que la siga, vuelta a casa siguiendo a mi querida perra me encuentro con el bueno de “Moha” –ah! Ansiano paisa, bueno verte aquí, es hora de volver a casa.- así que los tres nos dirigimos a casa, todo dando un paseo, al llegar me encuentro que mi pequeña Aida sale de casa corriendo - ¡Abuelo!- grita viniendo hacia mí, casi no contengo las lagrimas de emoción, la cojo en brazos mientras Lacra ladra contenta corriendo a nuestro alrededor moviendo la cola, ella me besa en la mejilla y yo la abrazo con todas mis fuerzas. – Me alegro de volverte a ver abuelo, te quiero.- me dice –Yo también te quiero preciosa mía.- al entrar en la casa huele de maravilla, dejo a la pequeña en el suelo y va corriendo hacia la cocina, “Moha” y yo la seguimos y Lacra me pasa corriendo entre las piernas, menudo diablillo esta Lacra, al entrar a la cocina veo a mi querida Sandra que está cocinando, mi dulce Sandra, cuanto la quiero, sonriente se dirige hacia mí y me abraza. – Me alegro de volver a verte querido, te estaba esperando.- Mohammed y Aida preparan le mesa, Lacra se sienta a mi lado, mirando el movimiento que hay en la cocina, pronto está todo listo, y empezamos a comer todos alegres, Aida desliza algún que otro trozo de comida bajo la mesa para dárselo a la perra, me siento muy feliz, parece mentira que hayamos pasado tantas penurias hace tan poco, pero ya no me preocupa, tengo a mis seres queridos, en la mesa, comiendo y riendo y puede que algún día el resto de mis queridos también puedan venir y celebrar que estamos juntos, todo llegará.

 Al terminar Lacra se levanta y empieza a ladrar y se dirige a la puerta principal - ¿Qué ocurre lacra? ¿Más invitados? - pregunto. -¿Ya es la hora Lacra? Pregunta Sandra, todos se levantan y se dirigen a la puerta principal, les sigo, alguien desde fuera abre la puerta dejando entrar un gran brillo del exterior, todos se van dirigiendo hacia fuera, la luz casi me ciega y me parece oír a mi padre decir. – me alegro de volver a verte José, es hora de volver a casa. – 

 

FIN

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que bien esta, que talentoso eres (esto con acento latino), no en serio me ha gustado mucho, pon más
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baya gracias, ya corregí lo que me dijiste.

normalmente no soy mucho de hacer relatos, normalmente escribo paranoias mías o pequeños pensamientos.

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Todo es mente, el universo es mental.