Trágos Oidía

Mi canto es triste y melodioso, acompañado de un ritmo que rechina en los oídos de aquellos que caen ante la desesperación. Países enteros han oído mi canto al mismo tiempo que su vida acababa, mi canto es triste porque con el llega la muerte.
He recorrido la extensión de todo el mundo, guiando a Cabra a esas almas bañadas en la desesperación. Durante mis viajes he visto hasta a los más fieros guerreros dejar caer sus armas y escudos, someterse ante el peso de sus cuerpos ya abandonados por sus almas, cuerpos que de manera instintiva miran hacia el cielo y balbucean sonidos que tratan de emular las oraciones que sus almas grabaron en sus lenguas como si su voz fuera el viento que erosiona el suelo a su paso y este ultimo sus lenguas. El filo de nuestras hojas detiene el sonido de su vitalidad mientras sus cabezas se desprenden de los tejidos que las unían a sus cuerpos y ruedan por el suelo de manera rítmica junto a la sangre trepidante que ahora baña el suelo.