Del Blanco

Novela: El diario de Shiroi
Personaje: Del Blanco
Todos los derechos reservados a mi (?) 

Sentado sobre unos escombros miraba con desprecio a la hermosa imagen de la ciudad llena de vegetación verde brillante. Tanta belleza visual le daba asco, porque así de hermosa había sido su prisión en lo limítrofe entre cielo, tierra y purgatorio. Prefería las ciudades grandes envueltas en polvo, smog y gente gritando enfurecida, enardecida. Donde las cosas malas ocurrían frecuentes y las buenas solo de vez en cuando. Creía que entre más gente se acumulara en un tumulto, en una ciudad o en un espacio, más horrores se cometían y lo lumínico de lo artificial contaminaría más la mente de sus vivientes que la pesadez de la neblina. Extrañaba caminar por las calles de la capital mirando con grandes sonrisas como mataban a cualquiera para robarle, o los ricos basureando a los pobres por el simple hecho de ser cerdos vestidos en oro. Gente despreciable que ocultaba su fealdad en actos falsos de caridad y alzando sus brazos en alto proclamaban algo inexistente porque al darse la vuelta insultaban a esos a los cuales le prometían la “paz”. Amaba ver como cada ser benévolo terminaba siendo corrompido por el odio hacia el otro que lo hizo sufrir y saber que al pasar los años tomaban una opción para vengarse del otro. ¡Extravagantes o simplistas! Si no era con la muerte, era con un plan sofisticado para verlo caer ante sus pies y hacerle lo que se le hizo, olvidándose que eso no le iba a devolver lo que perdió, ni tampoco le haría recobrar el orgullo que se desvaneció en cuanto eligió ese camino. Ver destrozado los sueños de los demás, sus almas yendo directo al infierno y oscureciéndose en mentiras brillantes de victoria, de eso se alimentaba Del Blanco, más que de simples canarios o aves pequeñas. Porque era de los que son bellos por fuera pero putrefactos por dentro.