Lúa, la Hija de los Cielos (Capitulo 1) - Blog de EMP-Ray

Os presento el primer capitulo de la historia de Lúa, si no habéis leído la introducción hacerlo, os aclarará el mundo de esta chica (http://dibujando.net/blog/emp-ray/lua-la-hija-de-los-cielos-introduccion-39414), la verdad es que he tardado muy poco en escribirlo, jaja me ha venido la inspiración, pero tengo un problema no se como llamar al capitulo o si ponerle nombre, de momento tengo el contenido por así decirlo pero le falta un nombre currado, seguiré pensando, pero agradecería ayuda externa, buen aquí lo dejo... 

Era una mañana tranquila en la Aldea como otro cualquiera, hoy era un día soleado, no había ni una nube en el firmamento, pero la tormenta que se avecinaba no vendría exactamente del cielo… 
En una de las casas de la plaza central había un pequeño alboroto, algunos niños estaban allí parados haciendo preguntas y en la puerta una señora intentando calmarlos.
-Tranquilos, tranquilos, he dicho que hoy no se encuentra bien, solo tiene un poco de fiebre, esta tarde podrá salir a jugar, ¿vale?
-Jo, yo quería contarle una cosa a Lúa…-dijo una chica de cabellos rubios y ojos claros con tono muy triste.
-Lo siento Mailin, ya sé que sois muy amigas y siempre estáis juntas, pero ya se lo dirás mañana.
-¿Seguro que estará bien esta tarde? Es que esta tarde tenemos un partido. -dijo el chico que estaba al lado Mailin, tenía el pelo corto y castaño y los ojos verdes.
-Claro Assen, esta tarde no faltará.
Todos los niños se calmaron y se empezaron a ir de allí, pero Mailin se quedó, miraba con cara preocupada a la madre de Lúa y esta le dijo:
-Estas muy preocupada por ella, ¿verdad?
La chica asintió sin quitar los ojos de ella. Y la madre de Lúa se hizo a un lado y dijo:
-Pasa.
En la cara de la chica apareció una gran sonrisa, soltó un “gracias” y entro corriendo en la casa. 
 
Lúa esta tumbada sobre la cama, tapada con su manta blanca con un dibujo de un dragón dorado en ella, estaba despierta y muy aburrido, estar enferma no le gustaba nada de nada, de repente empezó a oír pasos muy acelerados, hasta la puerta de su habitación, se pararon y alguien llamo a la puerta.
-¿Quién es?- pregunto Lúa con voz débil y un poco quebrada por culpa del dolor de garganta.
-Soy yo.
-¡Mai! ¡Pasa! - dijo con emoción.
La chica abrió la puerta, entro y fue corriendo hasta la cama de Lúa, que estaba pegada a la ventana al fondo de la habitación, esta se incorporó sobre la cama, y se aparto los mechones negro de la cara, sus ojos marrones vieron perfectamente como su amiga le hacía un gesto a modo de saludo y le preguntaba:
-¿Cómo te encuentras, Lúa?
-Solo tengo un poco de fiebre y me duele la garganta, pero mi mamá es un poco exagerada y me va llevar a un médico de las Ciudades Mágicas.
-Mejor prevenir que curar. -dijo la madre de Lúa desde la puerta. - además tengo que hacer cosas allí.
-¡Joo! ¡Yo no quiero ir! -replicó Lúa.
-Me da igual, vienes y ya esta. -sentenció la madre de Lúa con autoridad. -Tenéis un rato para hablar. -y se fue de la puerta.
-¿Por qué no quieres ir? -le preguntó Mai preocupada. 
-Porque yo ya he ido una vez allí, todo el mundo te mira raro por ser de la aldea o de los “No Magos” que es como nos llaman ellos. -respondió con voz melancólica. 
-Pero si la vez que me estuviste me dijiste que todo era precioso allí y por eso quiero ir algún día.
-Ya si eso es verdad, pero hay algunos que te miran raro, te vi tan ilusionada que no te lo dije. - dijo con el mismo tono melancólico. 
-No pasa nada. -dijo Mai con voz compasiva. -Por cierto quiero contarte algo.
-¡¿Qué es?! -preguntó Lúa impaciente.
-Es sobre Assen…-dijo con todo tono nervioso y acariciándose el pelo nerviosamente.
-¿Qué ha hecho ahora? -preguntó extrañada, Lúa se intuía lo peor porque veía su amiga muy nerviosa y le preocupaba que le podía haber echo, porque ambos eran sus mejores amigos y Mai estaba enamorada de Assen, pero era tan tímida, que eso solo lo sabía Lúa.
-Pues verás… Assen… Assen… me ha dicho…- Lúa estaba cada vez más impaciente que le podría haber dicho, Assen era un buen chico, pero a veces se hacía demasiado el chulito, por eso le daba miedo lo que le pudiera haber dicho.- Me ha dicho… que si… quiero ser… ser su… no… novia.
-¿Qué? -Lúa no lo creía, nunca se lo hubiera esperado de él, aunque le hubiera dicho que Mai le parecía guapa, pero nunca se habría imaginado que le hubiera dicho eso, aun con su estupefacción se alegro mucho de ello. -¡Que bien!¿Y que le has dicho?
-No le he contestado.
-¡Y eso!- le dije aún más sorprendida.
-Tengo miedo, de que se este burlando de mí.
-No digas estupideces, a mi me dijo que le parecías muy guapa.
-¡¿En serio?!- dijo emocionada.
-Te mentiría yo, vamos vete a darle su respuesta.
Ella asintió emocionada se despidió de mí, y se fue corriendo, Enseguida entró mi madre par prepararme la ropa para ir al médico, me la dejo encima de la cama y me dijo:
-Lúa, se que odias ir… pero solo será un momento y no tienes porque hacer caso por la estupidez de algunos.
-Esta bien… pero si alguno me pone cara de asco se va a llevar un mal gesto de mi parte.
-Uff…-suspiro- que voy ha hacer contigo, hija mía.
-Nada, ya sabes como soy.
-Sí, lo se perfectamente.
Lúa se había acabado de vestir, llevaba su camiseta de lino con un dibujo de un dragón dorado en ella y sus pantalones de cuero marrones y en los pies sus zapatillas blancas.
-¿Te gusta mucho esa historia?
-¿Cuál? ¿La de el Dragón Celestial?
-Sí, esa.
Lúa miro su camiseta ilusionada.
-Sí, me gusta mucho, crees que existirá.
-¿Quién sabe? Hay gente que dice que lo ha visto y gente que dice que tan solo es una leyenda.
-Ray Dragoelectro, el Dagón Celestial, algún día lo veré, lo juro.
-¿Vas a buscar al dragón de la leyenda?
-¡Sí! Y lo encontraré.
-Me lo dirás cuando lo hagas. -dijo entre risas, no creía que de verdad fuera capaz de hacerlo, ella pensaba que con la edad aprendería que solo era un leyenda, que solo existían dragones normales y que era una locura buscar a ese dragón dorado, pero claro eso era lo que ella pensaba y no intuía lo que iba a pasar aquel día.
Lúa y su madre salieron de su casa atravesaron el pueblo en dirección a la salida que daba al camino hacia las Ciudades Mágicas, cuando estaban en la puerta de la Aldea para salir un señora llamo a la madre de Lúa.
-¡Laira! Tengo que contarte algo.
La señora jadeaba, era bastante mayor, pero aún así era fuerte y vigorosa. Las dos se quedaron hablaron, Lúa salió un poco hacía la gran puerta que era la salida de la aldea, miró hacía el bosque y le pareció ver que algo brillaba, mira hacia su madre que estaba muy entretenida hablando, entonces se fue en la dirección que le había visto parecer ver aquel brillo...
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