La Historia de Raúl (Capitulo 6: Caída libre por un precipicio ¿Será nuestro final?) - Blog de EMP-Ray

"Ya sé que el nombre del capitulo desvela un poco lo que va a pasar o no... quién sabe lo que puede pasar por mi mente, a la que por cierto le gusta enredar las cosas y sobre todo las situaciones desesperadas, pero... como es obvio Raúl no muere en la historia, mas que nada porque en la historia de Los Guerreros De La Luz, sale contándosela a Shaila y si se me muere de pequeño se me queda la historia un poco coja, si  se me va un protagonista(bueno en realidad hay otros 7 y podría continuar pero no sería lo mismo) pero no pasa nada que si es por muertes, en la principal hay "bastantes"(alguien tiene que morir para dar situaciones trágicas y de superación, así que...) Pero bueno ya me he vuelto a liar, será mejor que os deje la historia..."

Entonces cuando Husky empezaba a andar, corrí hacía él y de un salto me subí a su lomo,  empezó a correr lo más rápido que pudo, mire para atrás y vi que la cara de mi tío tenía una mezcla de incredibilidad y enfado, y gritó:
-¡¡Sombras!! -señaló al cielo sonriendo maliciosamente.
Miré al cielo y vi un montón de puntos negros, que cada vez se iban haciendo más y más grandes, hasta que pude distinguir con claridad su forma, tenían forma de Oscuritez, pero su aspecto era muy diferente, su cuerpo era negro como el carbón, no, que digo; negro como la oscuridad, los rasgos de la cara creo que no se notaban mucho, tampoco me fijé demasiado, pero no quería  fijarme, mi vida corría peligro así que no tenía tiempo en tonterías. Husky  y yo corrimos lo más rápido que las patas de mi peludo amigo le permitieron, corrimos por las calles no me fijé muy bien por dónde íbamos, no podía dejar de mirar a aquellos seres que nos perseguían, a los cuales mi tío había llamados “Sombras”. Me quedé embobado mirando a las Sombras, no podía dejar de mirarlas la preocupación podía conmigo, ¿qué eran exactamente? ¿Qué poderes tenían?
-¡¡Raúl!! –grito Husky, sacándome de mi atontamiento.  
-¿Eh? ¿Qué? ¿Qué pasa?
-Me lo imaginaba, no me estabas escuchando.
-Lo siento.
-No te preocupes tanto por eso, lo que te decía era que hacia dónde quieres que vayamos.
Mire al frente y vi que delante se acababa el camino y por ahí solamente había un precipicio y a sus un espeso bosque marchito, pero por suerte había un camino a la derecha y otro a la izquierda, sólo había un pequeño problema,  ¿qué camino deberíamos tomar? Entonces me puse a pensar, pero, mi instinto fue más rápido.
-Husky por el medio.
-¡Por el medio! ¿Te has vuelto loco? Si mira, no hay camino y si vamos por ahí caeremos y nos mataremos.
-Si me lo dice mi instinto, habrá que fiarse, nunca falla.
Husky puso una cara entre extrañado y asustado y dijo no muy seguro:
-Está bien, te haré caso, más vale que no te equivoques.
-Nunca he estado más seguro. –le dije aparentando seguridad la verdad es que dudaba un poco, pero mi instinto nunca falla, así que las dudas se me despejaron.
Husky siguió corriendo lo más rápido que pudo hasta llegar al borde que cogió impulso y saltó.
Empezamos a caer, de repente me asusté y me agarré a Husky lo más fuerte posible, mi instinto se nubló por el miedo, entonces como no sabía qué hacer, así que empecé a gritar, entonces Husky se dio la vuelta como pudo y me abrazó con sus peludas patas de perro y me dijo:
-Tranquilízate Raúl, si no hubiéramos saltado, nos habrían atrapado y habríamos muerto igual, no te guardo rencor, eres la mejor persona con la que he estado y eso que estado con muchas.
-Husky. –le dije tranquilizándome y entonces las lágrimas empezaron a salir de mis ojos.
-Pero no llores, hombre. –dijo nervioso.
-Son lágrimas de alegría. –dije con una sonrisa muy grande en la cara.
-¿Lágrimas de alegría? Pero si vamos a morir. –dijo extrañado.
-Ya lo sé, pero me alegro de compartir este último momento contigo, aunque no nos conozcamos mucho me alegro de verdad, mi peludo amigo. –le dije ampliando mi sonrisa.
-Je, je, je, comprendo, aun así es un poco contradictorio la gente normal no suele reír antes de morir.
-A  estas alturas deberías saber que no soy normal.
-Es verdad la gente normal no hace saltar a sus perros por la ventana con un paracaídas en contra de su voluntad.
-Venga ya, me guardas rencor por eso, y no por hacerte saltar por un precipicio, no me hagas reír.
-Ya pero esta vez he saltado porque he querido, si de todas maneras estábamos condenados. –dijo vacilando.
-No digas eso ni en broma, hasta que no lo hubiéramos intentado no se puede decidir nada, quizás hubiéramos escapado, estamos condenados por mi culpa, lo siento mucho, amigo. –le dije con la cabeza bajada y llorando de  tristeza y odio hacia mí mismo.
-No llores Raúl, vamos lo echo, hecho está, y no se puede remediar, ahora vamos a acabar nuestros días sonriendo, además no merece la pena que llores por mí, sólo soy un chucho callejero, no valgo tanto. –me dijo riendo.
-¡No digas eso! –grité con rabia lo más fuerte que puede y empecé a llorar con la misma rabia y dije un poco más calmado pero aún rabioso: -No se te ocurra volver a decir eso, tú vales eso y más, y si no es para los demás, me da igual, para mí sí, entendido.
-Raúl… - me llamó Husky impresionado y empezó a llorar de alegría mientras me dijo. –Gracias, muchas gracias, ahora sé que tengo un amigo de verdad. –y sonrió.
-Tienes razón, vamos a acabar nuestros días sonriendo.  –le dije sonriendo muy ampliamente.
Después de nuestra enternecedora despedida Husky y yo nos abrazamos con fuerza y cerramos los ojos. Aunque teníamos los ojos cerrados, podíamos sentir como nuestros cuerpos caían, pero…de repente dejamos de sentirlo y notamos como unas manos nos agarraban por la cintura, poco a poco fui abriendo los ojos, y vi que Husky abría los suyos, miré alrededor pero no veía nada, ni a nadie, pero todavía sentía las manos agarrándome por la cintura. 
-¿Qué pasa? Raúl –me preguntó Husky asustado.
-Porque tendría que saberlo Husky, estoy en las mismas que tu. –le dije incrédulo a lo que pasaba.
-No se…como eres el príncipe…  
De repente oí una voz que hablaba muy bajito:
-Príncipe Raúl, perro Husky, por favor no hagan ruido, hemos venido a por el príncipe.
-¿Hemos? ¿Cuántos? –pregunto Husky extrañado.
-Muchos, así que por favor cállense.
 Me sonaba mucho esa voz, lo pensé un rato y por fin me di cuenta.
-Azgael, ¿eres tú?
-Sí, príncipe.
-Raúl ¿Quién es Azgael? 
-Es el guardián capitán de La Guardia Real Del Agua.
-¿El guardián capitán?
-Si, a los miembros de la Guardia Real, se les llaman guardianes – le dije a Husky, luego le pregunté a Azgael: -¿Qué haces aquí? ¿Tu trabajo no era proteger el tesoro del palacio?
Oí una pequeña risilla:
-¿No sabes cuál es el tesoro?
-Las joyas y el dinero para ayudar a la población.
-No, el verdadero tesoro ayuda más a la población que el dinero, más bien ese tesoro les salva la vida.
-¿Eh? No te andes por las ramas y dímelo.
-Pensaba que era más listo, el verdadero tesoro del palacio sois vosotros los príncipes y los reyes, ese es el tesoro del castillo.
-En serio…-le dije y una lágrima se resbalo por mi mejilla y calló en la mano de Azgael.
-No lloré, príncipe Raúl. -me dijo preocupado.
-No puedo evitarlo, son lágrimas de emoción. –le dije con cada vez más lágrimas en mis ojos.
-Príncipe, tranquilícese, para todos nosotros es muy importante como persona eso es cierto, y no lo cambiará, quiero que lo sepa. –me dijo con voz tranquilizadora y acariciándome la cabeza. -¿Verdad, chicos?
-¡Sí! –gritaron muchas voces de guardianes que no podía ver pero si sentir que estaban ahí.
-Vamos a dejarles en el suelo Ezequiel.
-Sí, señor.
Los dos guardianes bajaron hasta el bosque marchito y negro que había al final del precipicio, nos dejaron en el suelo, se hicieron visibles, llevaban el uniforme real, una camisa de manga larga azul claro, encima una especie de sudadera de manga corta blanca, con el símbolo del reino, La Gran Gota De Agua, unos pantalones azules claros con una raya blanca a cada lado y en los pies unas botas blancas, Azgael era rubio y Ezequiel moreno, los dos tenía los ojos azules, sus alas eran grandes y de un blanco tan resplandeciente que casi te podía deja ciego. Azgael nos dijo:
-Correr todo recto en dirección opuesta al precipicio, con los grandes que son los árboles y lo espesas que son sus copas no os verán correr, al final del bosque hay una nave solo tienes que darle al botón verde y os llevará a casa…-tomó aire. –Buena suerte a los dos.
-Espera Azgael, ¿y vosotros?
-Las sombras nos han detectado saben que no has muerto, las entretendremos hasta que llegues a la nave, mira ya vienen. –me dijo señalando al cielo.
Miremos al cielo los guardianes estaban luchando contra las sombras con valentía, luchaban con espadas, arcos y pistolas de luz; en cambio las sombras luchando con las manos que tenían forma de garras, disparaban bolas, fechas y rayos de oscuridad, creados a partir de su cuerpo; era una lucha muy igualada. Y les dije seriamente a los dos guardianes:
-Tened cuidado y volved todos, no quiero ni una baja, ¿entendido?
-A sus órdenes, príncipe Raúl. –dijeron poniéndose firmes
- Muy graciosos, nos vemos luego. –Les  dije y me di la vuelta miré a Husky y le dije: -Vamos mi peludo amigo, tenemos que ir a casa. -y eché a correr.
Husky se disponía a seguir pero se quedó un momento hablando con los guardianes, así que le grite:
-¡Vamos! Ya habrá tiempo de charla cuando lleguemos al palacio.
Me miro con cara triste, entonces tuve como una sensación de tristeza, pero no sabía porque solo con ver su cara que estaba acercándose, me hacía cada vez más sentía mal y triste. Y dije en voz alta e incrédula:
-Tengo un mal presentimiento.
-¿Qué dices? –me dijo Husky deprimido que estaba casi a mi lado.
-Nada, nada…-le dije nervioso y le dije serio-¿Qué te pasa que viene con esa cara?
-Nada…-me dijo nervioso.-Que me preocupa los…peligros del bosque.
-¿Peligros del bosque? ¿Eso es de lo que hablabais?
-¡Sí! –me respondió nervioso pero más tranquilo.
-¿De verdad? ¿No me mientes? –le dije sin creerme nada y con voz desconfiada.
-Que sí, hombre. –me dijo más nervioso.
-¿Y por qué estas nervioso? –le dije con la misma voz desconfiada.
-Es que tengo miedo…me han dicho que hay monstruos.
-¿Monstruos?
-Sí, dicen que son experimentos fallidos de los Oscuritez, se lo oí a una señora del Mercado Norte. –me dijo temblando.
-Ah…es eso, no pasa nada…- le dije contento, mire a la batalla a la que se habían unido Azgael y Ezequiel. -Confió en los guardianes, si estamos en peligro vendrán, les van a dar una paliza a las sombras. –dije ilusionado.
-Si…-dijo Husky no muy seguro.
-¿Qué pasa, no confías en ellos?
-Sí, pero en lo que no confió es en nuestra seguridad aquí, vamos a la nave. –me dijo preocupado.
-Vale. –le dije asintiendo.
 "Si es un poco largo pero ocurren cosas interesantes (o al menos eso creo) espero que les haya gustado  si quieren preguntarme algo de la historia o incluso de la principal podéis dejadme un comentario, cualquier pregunta, yo prometo responder amablemente...."
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