La Historia de Raúl (Capitulo 3: El plan de huida) - Blog de EMP-Ray

De este capitulo puedo decir que es más interesante y largo es cuando comienza el "enrevesado" plan así que se podrá decir que es cuando Raúl empieza a alterar a todos en el castillo de su tío, así que es más o menos cuando empieza la acción. Espero que guste 

Un rato después mi tío entró en la habitación, vio que no había nadie y fue corriendo a la ventana, se quedó un rato mirando, imagino, como un paracaídas descendía hasta el suelo. Entonces dijo  con voz satisfecha:
-La prueba ha salido como me imaginaba, ha huido, acaba de aterrizar ahora mismo.
Salió a toda prisa de la habitación, dejando la puerta entre abierta, pasado un rato yo salí de debajo de la cama con el pelo revuelto, me lo coloqué un poco y respiré ampliamente “mi plan estaba saliendo bien” pensé, me puse a recordar lo que había sucedido después de sacar el paracaídas del armario:
“Husky estaba en la ventana, en posición para saltar, con el paracaídas puesto. Entonces me preguntó asustado y temblando:
- ¿Estas… seeguro de que…funcionará?
-No eras te el que quería usar el paracaídas. - le dije desde debajo de la cama.
-Si… pero es que es muy alto, no podrías saltar tú. -me dijo más asustado.
-Ya te he explicado varias veces el plan, tienes que saltar tú.
-No me convence mi parte, ¿por qué no cambiamos de plan? - me dijo temblando como un hoja.
-No hay tiempo, además es un plan prefecto, no te pasará nada, te lo aseguro.
-Más te vale. -y dicho esto trago saliva y saltó.
Husky abrió bien el paracaídas, y calló en el suelo, se quedó quieto un momento debajo del paracaídas, no podía ver nada, y un rato después se oyeron unas voces, entre ellas la de mi tío, aunque Husky sabía que debía quedarse allí, le entraron unas ganas terribles de salir corriendo, pero se aguanto y se quedó inmóvil como una estatua, entonces se hizo la luz, la luz escasa que podía haber en aquel sitio, y Husky  vio unos seres complétame negros con forma de Oscuritez, apariencia humana pero con alas de murciélago que salían de su espalda, le rodeaban y en frente de él estaba mi tío mirándolo con sus dos ojos azules oscuro, entonces sopló una pequeña ráfaga de viento que alboroto su pelo negro, y con su voz grave y amenazadora le preguntó:
-¿Dónde demonios está Raúl? Más te vale que seas sincero.
-Raúl…está, está en…
-Date prisa perro, no tengo todo el día.
-Te lo diré, porque después de lo que me ha hecho no se lo puedo perdonar…
-¡Dilo ya! -le gritó mi tío impaciente.
-Ha salido corriendo hacia la zona oeste del pueblo y me ha dejado aquí porque decía que no había tiempo de liberarme del enredo.
-Muy bien. -le dijo satisfecho se dio la vuelta hacia los seres negros y les gritó: -¡Sombras, ya habéis oído! ¡Id a la zona oeste y atrapad a ese muchacho!
-Sí, mi señor. - contestaron los seres llamados Sombras, y desplegaron sus alas y se dirigieron al oeste.
-Y tú, eres un buen perro por eso te dejaré libre, aunque te advierto que aquí no hay posibilidades de supervivencia, buena suerte chucho. -dijo dándose la vuelta, y luego marchándose hacia la zona norte.
Husky se desenredó de las cuerdas y corrió hacia el norte.
Yo, mientras eso sucedía, estaba saliendo de la cama, pero oí voces y pasos, y me metí, las voces decían:
-Hermano, donde dejamos los disfraces. -dijo una voz que parecía de una niña.
-Mm…mira una habitación abierta. -dijo un voz de un niño, oí que los pasos se paraban en la puerta. -¿Qué te parece se los dejamos aquí? Además hay un armario.
-Vale.
Oí como los pasos se acercaban, es decir esos niños habían entrado, tenía fe de que no tardarán mucho en irse, porque sino mi plan fallaría, entonces vi unos pies, por el tamaño los niños debían tener 8 ó 9 años. Levaban unas deportivas negras y azul oscuro. Oí como abrían la puerta del armario, por suerte dejarían algo y se marcharían, pero sentía curiosidad y me asomé, y entonces lo vi, tenían el pelo y los ojos de color azul oscuro, deduce que eran mis primos, estaban metiendo un saco azul oscuro de gran tamaño en el armario, me metí otra vez debajo de la cama, no quería que me vieran. Estaba nervioso y esperando que se fueran, cuando oí algo que me impacto más:
-Hermano, vayámonos al entrenamiento tengo ganas de comenzar.
-Sí, yo también, así podremos dar una paliza a nuestros primos y recuperar el Mundo de la Luz.
Me quedé impresionado mis primos ya entrenaban y a mí me quedaba un año de espera, pero cuantos años podían tener 9 como yo, u 8 no lo sabía la verdad, además querían darme una paliza, eso no es muy relajante, más me valía no encontrármelos.”
Oí como cerraban el armario, salían corriendo de la habitación y cerraban la puerta al hacerlo. Entonces salí de debajo de la cama, estaba aterrorizado, y esperaba no tener que encontrarme a mis primos, porque si no, no contaba con salir ileso, además me llevarían hasta mi tío y de ahí, seguro que no saldría vivo, tragué saliva. Me acerque al armario porque me había parecido oír algo de unos disfraces, lo abrí y dentro estaba el gran saco azul oscuro que les había visto meter a mis primos, lo saqué y lo deje en el suelo delante del armario, desaté la cuerda negra, que estaba atada alrededor de la abertura del saco y la dejé sobre la cama, entonces abrí el saco dentro había un montón de disfraces, lo primero que me llamó la atención, fue una peluca negra, me la puse, mejor tener el pelo negro que azul, llamaría menos la atención, aparte de disfraces de tonos oscuros de todo ser existente, también había pantalones, camisetas, chaquetas faldas, y todo tipo de ropa. Decidí cambiarme de ropa, me quité mi chándal azul, y me puse unos pantalones vaqueros rotos de color negro, una camiseta de color azul oscuro que estaba sucia, y encima un chaleco negro que tenia rotos por casi todos lados me cambie mis playeras azules por otras negras y azules oscuros sucias y muy desgastadas, guarde mi ropa en el saco, cogí la cuerda y la até otra vez como estaba, metí el saco en el armario, lo cerré y salí de la habitación. Salí a un pasillo ancho y largo no podía ver el final ni a la derecha, ni a la izquierda, sólo se veía al final de cada lado oscuridad, tal vez se debía a la poca iluminación, había pocas antorchas con una llama muy débil y estaban muy alejadas unas de otras. Estaba mirando hacia la derecha, cuando sentí una mano en mi hombro, entonces un escalofrío me recorrió la espalda, me di la vuelta y ahí estaba la segunda peor persona con la que me podía encontrar: mi prima, me que petrificado del miedo, ella me miraba con cara de pocos amigos, y con voz seria y fría me preguntó:
-¿Quién eres y que haces aquí? 
¿Que tal? ¿Os ha gustado? ¿Ha qué tenéis intriga por saber lo que pasa? Espero que sí 
 
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